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domingo, 13 de enero de 2019

LA GENTE "GUAY"


LA GENTE “GUAY”

En mi niñez, adolescencia y juventud, tuve que sufrir a la “gente guay” de entonces. Eran los ricos, los ricos venidos a menos pero que con las apariencias intentaban mantener su estatus, los políticastros locales encumbrados en la España de Franco, la policía, la guardia civil, y al clero en sus diversas modalidades: curas, profesores, etc. Muchos de ellos, con frecuencia, se comportaban con altanería y prepotencia, sobre todo, con los que precedíamos de familias humildes.
Estas circunstancias, modelaron a muchos de nuestra generación. Unos antes, otros después, y no pocos nunca, nos implicamos en que había que cambiar la sociedad a un sistema democrático justo, racional, humano, donde la ciudadanía pudiera expresar sus opiniones con libertad, elegir a sus gobernantes, respirar hondo y sentirse no manejados ni oprimidos. Muchos, contribuimos con nuestras convicciones, y también con nuestra praxis y actitud comprometida a que se produjera el cambio.
Con la muerte de Franco, la transición fue un momento muy importante por el sentido de responsabilidad de los líderes de todos los partidos implicados. Desde entonces, ha habido unos años de democracia que ha permitido a este país desarrollarse y crecer. Aunque también, la corrupción ha asolado y pervertido la vida política, hasta hacerla irrespirable.
Ahora hay una nueva “élite” que debemos soportar; otra gente “guay” que, como aquellos dictadores, se pavonean; en este caso se sienten supremacistas morales; se creen en posesión de unas verdades que deben imponer: sus ideas, su cultura y, en algunos casos, incluso su lengua; algunos, como método, no dudan en denostar, descalificar, amedrentar, coaccionar. Estos supremacistas, sin ningún rubor, tratan de fascistas a quien discrepa.
Nuestra democracia está en peligro por la corrupción, pero también por determinados grupos que se sienten “elegidos”; tratan de “salvarnos”, de imponer sus ideas falseando su forma de proceder. Eso también es dictadura. Son, los “guay” de ahora, con otro pelaje.

Ángel Cornago Sánchez

Derechos reservados.




jueves, 13 de febrero de 2014

Expertos y poderes

Expertos y poderes

Estamos en un mundo en el que priman los poderes económicos que manejan a los poderes políticos  y a los poderes judiciales a través de los poderes políticos. Esto es así, y para convencerse solo hay que observar nuestro país, aunque también se da en otros muchos, pero tal vez no con tanta virulencia y descaro.
¿Quién puede entender que la banca condone millones de deuda a los partidos? Eso no es a cambio de nada.
Los sistemas de los partidos son piramidales. Existe una oligarquía donde se trasmiten las líneas y opiniones y, “el que se mueve no sale en la foto”.  Los cargos, fuera de la oligarquía, deben ser meros transmisores de consignas, no les interesa que tengan ideas propias. Por eso no les interesan las listas abiertas.
El poder judicial, teóricamente independiente, basamento del un estado de derecho, esta politizado. Determinados jueces emiten sentencias sorprendentes dependiendo de sus simpatías políticas. El Poder Judicial, es elegido por los partidos. Un escándalo de  tales proporciones, que si no estuviésemos adormecidos por tanto abuso, no deberíamos consentir. También hay muchos jueces honrados, cuya tarea es muy difícil por las presiones de uno u otro lado.
El sistema está gastado y no sirve; es preciso nuevos políticos y nuevos partidos con otra forma distinta de estructurarse, y sobre todo con principios éticos y no partidistas a la hora de defender sus ideas y alcanzar el poder. Los salvadores extremistas de izquierdas y de derechas: peligrosos, nos llevarían al desastre.
Los expertos, es una forma ladina, de utilizar al ciudadano para dirigir nuestras opiniones con fines diversos, ideológicos, o económicos dirigidos al consumo de determinadas sustancias para enriquecer a grupos económicos determinados
Los expertos son personas con conocimientos muy por encima de la media sobre determinadas materias. Se puede decir que un experto conoce todo lo que se sabe de la materia en la que está especializado, hasta los máximos avances.
La autoridad de un experto emerge de ese saber especial, y su magisterio, sienta cátedra sobre la materia en cuestión. Ese magisterio o ese pronunciamiento del experto, si se le da publicidad en los ambientes del área de influencia, crea estado de opinión en los ciudadanos, y tiene repercusiones sobre decisiones ideológicas, económicas, o de consumo.
Si los expertos lo son realmente y son honrados, es un excelente medio para hacernos partícipes de su sabiduría, para abrirnos perspectivas sobre las materias en cuestión, y que así tomemos las decisiones más adecuadas a la hora de asumir una idea o decidir un consumo, pero, en no pocas ocasiones, los expertos dependen directa o indirectamente, de los propulsores de ideologías o de grupos económicos que les interesa lanzar tal o cual sustancia para el consumo, o tal o cual idea a la opinión pública. Incluso algunas investigaciones están sesgadas por intereses. Es otra de tantas perversiones que se dan en la sociedad actual para utilización de los ciudadanos.
Hay muchos expertos honrados trabajando,  y muchos de ellos investigando en silencio, y gracias a su trabajo, las ciencias, la medicina y la tecnología, ha avanzado en último siglo. En general tienen poco reconocimiento social ni económico, por que los ídolos sociales, en este momento histórico que estamos viviendo, son de cartón-piedra.
Considero que debemos ser críticos con todo lo que vamos a asumir como nuestro.
Ángel Cornago Sánchez