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lunes, 14 de octubre de 2019

DEMOCRACIA Y PODER


DEMOCRACIA  Y PODER

El ser humano como grupo no encontrará nunca un sistema social estable, donde la justicia sea la regla, no haya competencia despiadada, y la guía de actuación sea la defensa de valores, el bien de la mayoría y también de las minorías. Es la antítesis de lo que somos. Somos competencia. Pero, además, en nuestra vida diaria, somos envidiosos, egoístas, avariciosos, y, unos pocos, con ansia de poder, de dominio.
En general, -aunque no todos-, los que se acercan al poder, son los más egoístas; los que utilizan los ideales como consigna sin creer verdaderamente en ellos ni tenerlos asumidos, aunque, a veces, ni ellos mismos lo saben, y lo disfrazan de bien para la mayoría; algunos incluso, se sienten redentores. Estos suelen ser los más despiadados; la historia ha mostrado y presenta suficientes ejemplos.
Para conseguir el poder, fundamentalmente utilizan la “estrategia”, prometiendo y haciendo afirmaciones sin importarles que no las vayan a cumplir, o que, al cumplirlos, el bien de la mayoría quede relegado al bien propio o de grupo.
La motivación por ideales puros, sin otros componentes, es la antítesis de lo que son. Ha habido, y, seguro que hay, personas que se mueven fundamentalmente por ideales y que son capaces de dar lo mejor de sí en defenderlos y conseguirlos. El mundo ha progresado mucho y ha sido gracias a esos hombres y mujeres que han trabajado y luchado para que así sea.
La democracia es un sistema justo, pero enseguida es contaminado por los diversos poderes para utilizarla en su provecho. Se apoderan de medios de comunicación, corrompen con planteamientos fraudulentos a personajes fácilmente manejables para ocupar los puestos. Para eso utilizan a esas personas cegadas por el medro, por figurar. La política está plagada de mindundis con poco que aportar; solo ser obedientes y meros transmisores.
Pero, indudablemente, la democracia es el mejor de los sistemas para el gobierno de los pueblos. Pero hay que estar ojo avizor, y ser críticos, porque hay poderes económicos o ideológicos, que están preparados para intentar manejarla en su beneficio, sin ningún miramiento.

Ángel Cornago Sánchez
Fotografía: propia. Ávila



las democracias están pervertidas por los diversos poderes

viernes, 6 de octubre de 2017

MANIPULACIÓN DE CONCEPTOS EN POLÍTICA PARA ENGAÑARNOS

MANIPULACIÓN DE CONCEPTOS EN POLITICA
MANIPULACIÓN DE CONCEPTOS EN POLÍTICA

Vivimos una época en la que se están mancillando y pervirtiendo palabras, calificativos y conceptos, nobles, altruistas, fundados en valores. Con el mayor descaro se utilizan las palabras democracia, democrático, libertad, progreso, justicia, pueblo, derechos, etc., no en aras de hacer énfasis en su significado para conseguir los fines que representan en la sociedad, sino para, bajo su lema, bajo su paraguas, solapar fines particulares o de grupo, interesados, con objeto de revestirse de algo noble para conseguir sus fines engañando a la colectividad. Somos testigos diariamente, cómo la palabra “demócrata y democracia”, la utilizan diariamente con el mayor descaro personajes y partidos que sus métodos, comportamientos, e incluso su filosofía, son totalitarios. Amparándose en sagrados conceptos son capaces de las mayores tropelías.
No hay nada tan ruin como utilizar este sistema: amparados en ideas aceptadas y apoyadas por la mayoría de los ciudadanos, nuestros próceres y políticos de turno, engolan la voz al pronunciarlas con firmeza, y las utilizan como argumento básico para engañarnos. Ni se sonrojan. Considero que unos tienen un perfil intelectual tan bajo, que piensan que los ciudadanos “nos tragamos” cualquier argumento zafio que nos venden. Otros son tan miserables, que lo hacen con premeditación y alevosía. Los ciudadanos de a pie, la mayoría silenciosa, debemos estar dispuestos a desenmascararlos y a no dejarnos llevar por sus mentiras. El juicio ponderado, lo debe realizar cada cual sobre los sucesos que nos toca vivir.
La solución es educar en valores desde la infancia. Líderes, hombres y mujeres capaces, honrados, conscientes de su responsabilidad, dispuestos a dialogar, dispuestos a llegar a acuerdos, con el convencimiento de que su finalidad es aportar una gestión justa a la sociedad que representan, y que los tacticismos para alcanzar el poder a toda costa, son inmorales. Con estas premisas serían fácil gobernar y llegar a acuerdos.
Ángel Cornago Sánchez