Mostrando entradas con la etiqueta ciudadano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ciudadano. Mostrar todas las entradas

viernes, 27 de octubre de 2017

ADIOS CATALUÑA?

            ADIOS CATALUÑA?

Todo el proceso reciente del separatismo catalán ha sido un esperpento, desde el referéndum, sin las mínimas garantías de cualquier proceso electoral democrático, hasta estos últimos días que han sido realmente de delirio de personajes, la mayoría incompetentes, trileros y mesiánicos.
Los gobiernos, desde hace años, abdicaron de su responsabilidad y dejaron crecer la hidra, haciendo dejación de su deber. La educación perversa y tergiversada es la más grave, inmoral y flagrante consecuencia porque se hace en niños en proceso de formación.
Dicho esto, los nacionalismos, una vez que tienen asegurada su lengua, sus costumbres, su folklore, su territorio, incluso su autogobierno, deben tener otros motivos para conseguir sus fines. Uno de ellos, que piensen que sus ciudadanos pueden ser más ricos que los demás por los propios recursos de su país. Este motivo lo entendería; pero si se les hubiera tratado igual que a todos. Cataluña ha recibido mucho más de los diversos gobiernos que el resto de las provincias y autonomías españolas, a cambio de unos pocos votos para poder gobernar. Sucede lo mismo con el país vasco. Un voto de un ciudadano vasco o catalán, vale mucho más que el de cualquier región de España.
Pero hay otros aspectos que me repugnan. Los nacionalismos tienen un tufo racista, que puede ser inconsciente, pero real si todos los otros aspectos están descartados. Se sienten diferentes, desde luego no inferiores, ni siquiera iguales, sino superiores. La mayoría lo hemos vivido alguna vez. Los nacionalistas extremistas, en sus métodos para alcanzar sus fines y mantenerlos, con frecuencia son fascistas: intentan dominar los órganos de poder, de opinión, la educación, incluso si pueden la policía y el poder judicial. Así lo atestigua muchos ejemplos en la historia reciente del mundo.
Suele haber detrás de estos movimientos, grupos de poder económico, o político, que por uno u otro motivo alimentan e incluso manejan el proceso para obtener beneficios, ya sean económicos o electorales.
Vivo y he nacido en el “sur” de Navarra, he vivido en León, en Asturias, estoy muy ligado a Aragón, y prácticamente conozco todo el país. Me siento identificado como ciudadano español, amante de mi tierra, de Navarra, especialmente de la Ribera. No miro a nadie por encima del hombro, pero me cabrea que nadie se sienta más que yo por su raza o lugar de nacimiento.
Manteniendo limpias las reglas de juego, que no se cumplen en este momento, en un futuro, en un referéndum limpio, si una mayoría clara quisiera ser independiente, no pondría ningún inconveniente. Yo tampoco me siento identificado, ni quiero ir al lado, de quien no me quiere como compañero de viaje.
Ángel Cornago Sánchez. Reservados derechos


viernes, 2 de diciembre de 2016

RESPONSABILIDAD COMO CIUDADANO. LA MAYORÍA SILENCIOSA.

LA MAYORÍA SILENCIOSA. RESPONSABILIDAD COMO CIUDADANO
Ángel Cornago Sánchez

Ser rompedor, a veces lleva a replegarse asustado por la repercusión y, a veces, hasta escándalo que suponen tus ideas, sobre todo entre la clase dominante; incluso entre las personas próximas que, una veces intuyen el riesgo que conlleva, y otras, porque la mayoría tienden a aliarse con lo que predomina, con los ganadores de cada momento. Te hacen dudar de que seas un tipo raro.
Falsa sensación. Esta inseguridad provocada por los poderes, pero también por los vulgares, por los conservadores de cada momento, por los tiranizados, por los mediocres, trata de poner freno a todo lo que cambie las reglas de juego, a todo lo que perturbe su aburrida o interesada estabilidad.
Los pseudo-progres, son más de lo mismo disfrazados de rompedores, de nuevos con conceptos viejos; no buscan que seamos conscientes, reflexivos, analíticos, sino que tratan de vendernos su propia mercancía para que nos convirtamos en sus aliados.
El entorno intentará que vuelvas al cauce de la vulgaridad, que ellos llamarán lo correcto y lo civilizado, que sigas los cauces establecidos por el poder correspondiente o por los que se titulan progresistas. Es lo que tratan de hacer todos los poderes, también los que aspiran a conseguirlo, disfrazados de corderos. A ninguno les interesa las mujeres y hombres libres, reflexivos, con criterio, conscientes de sus decisiones, sino adornar sus mensajes con envoltorios sugerentes, para que lo engullamos más fácilmente.

El camino es otro. Cultivar el librepensamiento; para eso es conveniente beber en diversas fuentes y darse cuenta de cuales son de fiar, y cuales no, y, sobre todo, quienes son de fiar y quienes no; algunas soflamas se pueden desechar fácilmente por su grosera manipulación, lo mismo que a determinados voceros de medios de comunicación, y a determinadas personas. Otros recurren abiertamente a la mentira para manipularnos, las lanzan en la redes sociales sin el menor pudor para intoxicar al ciudadano.
En este mundo que vivimos, es difícil mantener la honradez intelectual, la reflexión, la deliberación sobre temas que a todos nos atañen, por la agresión constante que supone el intento de manipulación de unos y de otros para conseguir sus intereses partidistas. Los ciudadanos y ciudadanas nos encontramos en medio, sacudiéndonos a políticos de partidos convencionales que han degradado la vida pública, y atónitos al observar  a los que parecen llegar, la mayoría con su frivolidad y precario nivel intelectual, sus sectarismos fundamentalistas, y sus gestos alocados para consumo de sus aliados. Curiosamente, con premura adoptan las costumbres, gestos, prebendas y privilegios, de la clase dominante que antes criticaban: les gusta estar en la “pomada”, en las fotografías de los medios de comunicación, y como no, gozar de las prebendas económicas, viajes, etc.
Precisamos un mundo de “Quijotes”, sin perder de vista a “Sancho Panza”, con cerebros bien amueblados, honrados, dispuestos a implicarse. En este momento la ciudadanía estamos huérfanos además de hartos. La mayoría silenciosa debe buscar su norte de forma honrada y responsable, y pronunciarse libremente, sin complejos.

            Ángel Cornago Sánchez