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martes, 16 de febrero de 2021

EL CONCEPTO DE DERECHAS E IZQUIERDAS ESTÁ OBSOLETO TAL COMO SE UTILIZA

EL CONCEPTO DE DERECHAS E IZQUIERDAS ESTÁ OBSOLETO TAL COMO SE UTILIZA 

 

Como ciudadano simpatizante, no quiero una izquierda que utilice el “todo vale” para acceder al poder. El todo vale en las formas que, aunque piensen que engañan a la ciudadanía repitiendo hasta la saciedad palabras como “democracia”, “progresista” para atribuirse dichas virtudes, y “derechas”, para agredir al adversario político dando por sentado que son fascistas, inmorales, explotadores, corruptos, arrogándose una supremacía moral que su ideología puede merecer, pero los que hoy la utilizan de forma torticera como si fuera una piedra que lanzan al adversario, no la merecen.

Los ciudadanos de hoy estamos informados, somos reflexivos y sabemos cuándo nos pretenden dar gato por libre. Queremos políticos capaces y honrados, y sistemas para desbancarlos cuando se corrompan o sean incapaces. La democracia es el mandato del pueblo, pero de un pueblo libre, no manipulado por los diversos poderes y los medios de comunicación manejados por ellos.

Ni la izquierda es siempre honrada en sus planteamientos, en la forma de explicarlos a los ciudadanos, incluso ni en su forma de gobernar y financiarse; hay ejemplos suficientes. Ni la derecha es siempre fascista; puede haber grupos o partidos que defiendan dichos métodos, pero son una minoría. La derecha desde la transición se ha ido moderando y, aunque no se esté de acuerdo con sus planteamientos, es una derecha civilizada y merece respeto, aunque también ha aprovechado el poder para corromperse. Sin embargo, la izquierda no ha cambiado un ápice en sus modos, en estos últimos años se ha radicalizado, hasta el punto que defienden escraches, pactan con la marca blanca de los terroristas, y son capaces de llamar fascistas a todos los que no piensen como ellos. Es un burdo engaño que a puro de repetirlo se ha normalizado, y forma parte de personas sin sentido crítico y sin otra manera de informarse. Incluso la propia derecha se siente acomplejada por esa supuesta supremacía moral que sin ningún pudor exhiben los radicales, cuando también tienen mucho que ocultar. Son mecanismos psicológicos perfectamente estudiados.

Es preciso una recapitulación y poner en orden estos conceptos en la cabeza de los ciudadanos y de los propios políticos.  En definitiva, lo que precisamos es que las personas que entren en política sean capaces, capaces y honradas e imbuidas por un muy acentuado sentido de justica social. Mujeres y hombres capaces y justos serán capaces de hacer la política más adecuada en cada momento para los fines que se persiguen; negociarán, pactarán, porque el fin no será sentarse en la poltrona, ni defender su religión política particular, sino servir a la ciudadanía. El poder debe ser servicio. Los conceptos de derecha, izquierdas están contaminados en el momento actual, y no vale con el calificativo, es preciso el contenido, y los métodos para conseguir sus fines. Detrás de las siglas de los partidos se esconden verdaderos tahúres.

Ángel Cornago Sánchez

Fotografía: Boca del infierno. Cerca de Cascais. Fotografía propia.

 

 

 

sábado, 21 de diciembre de 2019

ARTE Y CRISIS SOCIAL



Acabo de ver en el cultural de un periódico, la referencia a un autor del que aporta la fotografía de sus cuadros. Lo podían haber hecho unos niños jugando. A mi juicio representa la banalidad del arte en este momento; por supuesto no de todo el arte, ni mucho menos. Al que lo contempla, le provoca la sensación de que no es lo suficientemente entendido para valorarlo; que esa obra está en una dimensión a la que no consigue llegar. Hay personas que, un tanto avergonzadas tratan de disimularlo y llegan a decir que les gusta, incluso hacen comentarios interpretativos que, para los no acomplejados, suenan ridículos.
Considero que, dentro de cien o doscientos años, estas obras se pondrán como ejemplo de la decadencia y crisis social y cultural que padecemos.
Sucede con todas las artes. Tal vez depende de la banalización que estamos viviendo en todos los ámbitos de la vida: crisis cultural, de valores, crisis de ideales, crisis política con líderes desnudos de ideales sólidos, que buscan intereses propios más que de la sociedad a la que representan. Postureo en la comunicación para el manejo de los ciudadanos…
La historia ha sido cíclica. Los que tenemos años sufrimos una dictadura, pero como reacción había movimientos políticos en la clandestinidad, con personas de alto nivel intelectual y moral. Hoy los dirigentes, tal vez por la deriva de la corrupción política, y los que intentan llegar al poder, presentan, en general, muy bajo nivel moral e intelectual. Incluso florecen los grupos totalitarios. Es otro dato de la decadencia actual.
Ángel Cornago Sánchez


lunes, 9 de julio de 2018

LA OTRA CORRUPCIÓN, MUY GENERALIZADA


LA CORRUPCIÓN NO SÓLO ES ECONÓMICA
Ángel Cornago Sánchez
La corrupción económica entre los políticos, lleva ocupando las portadas de los periódicos desde hace unos años. Bienvenida sea la denuncia. Era un tema que la democracia tenía pendiente y que había que atajar en una lucha sin cuartel para moralizar la vida pública. Debe ser una actitud de “no retorno” y de continua vigilancia, porque es fácil volver a las andadas.
Hay otras corrupciones, tan graves como las económicas y que se dan a diario sin que tengan eco en la opinión pública, adormecida por tanto dislate que con ella se utiliza.
Los políticos con frecuencia esgrimen medias verdades, y a veces incluso mentiras, para denostar al adversario o para sacar rédito electoral. El “todo vale” para manejar a la opinión, es habitual en el discurso de muchos. A veces, los argumentos son tan simples y groseros que no se mantienen, y se vislumbra claramente que son sesgados. Intentar engañarnos para utilizarnos, eso, también es “corrupción”.
Algunos jueces, dependiendo qué partido les ha votado para formar parte del Consejo del Poder Judicial, o de sus preferencias ideológicas, deciden sus imputaciones e incluso sentencias, llevados por su ideología dependiendo a quien juzguen. Es la perversión de su trascendente función. Este proceder es “corrupción”, tal vez la más grave porque socava los cimientos del derecho de los ciudadanos a una justicia imparcial.
Algunos periodistas, sesgan las noticias, cuando no, ponderan con entrevistas preparadas a determinados políticos, intentando ridiculizar, y a veces hasta envilecer, al adversario. En vez de hacer información para que el ciudadano decida, utilizan informaciones sesgadas, incluso manipuladas, junto a frases o axiomas, unidos a carga emocional para que sean más eficaces. Eso es “corrupción”.
En las redes sociales están aflorando un número no despreciable de personas, cuyos juicios y aportaciones a los debates rayan en la idiocia, en el mejor de los casos, cuando no, en la maldad más pura y dura. Es un segmento de población desconocido hasta ahora, que hace dudar de su nivel intelectual, cuando no de su salud mental por las barbaridades que son capaces de publicar. Tratan de intoxicar, de vomitar su odio.
La corrupción de la que hablo es más solapada, y en general solo la denuncian "los contrarios", pero la ejercen también sistemáticamente.
Necesitamos moralizar la vida pública, y la privada cada cual en su ámbito. No debemos permitir que los grandes poderes económicos nos exploten; debemos defender una distribución justa de los recursos, justicia social, derechos, pero, en la lucha política e ideológica no vale todo. Hay que ser riguroso, buscar la verdad. Precisamos mujeres y hombres libres, no sectarios y corruptos intelectualmente para manipular a los ciudadanos; fundados en valores.
Ángel Cornago Sánchez
Fotografía: Málaga hace dos años.

martes, 26 de junio de 2018

DESILUSIÓN. LOS QUE YA TENEMOS AÑOS.



LOS QUE YA TENEMOS AÑOS

Algunos de los que ya vamos entrando en la vejez, tenemos tendencia a la “crítica”, a veces acalorada, incluso desabrida, tal vez por la sensación de que en los últimos años que nos quedan, desde la decepción, debemos ser consecuentes con lo que pensamos y opinamos, en este mundo en general dominado, no por los más honrados, más capaces, y más justos, sino por líderes mediocres, cuando no corruptos, y grupos de poder de uno u otro signo que nos utilizan y nos maniatan a su antojo.
Es un pequeño grano de arena lo que podemos aportar, pero queda la sensación del deber cumplido, de independencia, y de cierta tranquilidad de conciencia, dentro del desasosiego que produce la situación. Nuestro pasar por el mundo, asumiendo los fallos que hayamos podido tener, y desde la honradez intelectual y la humildad, es un ejercicio de responsabilidad intentar aportar algo positivo para contribuir a que sea cada vez un poco mejor. Es una obligación moral como ciudadanos.
Nos impela, no dejarlo todo en manos de fuerzas organizadas de uno u otro signo, que intentan imponer su verdad, con la descalificación, y a veces la amenaza al discrepante. Las redes son la prueba más fehaciente de la miseria moral que nos envuelve, donde no pocos sectarios son capaces de las mayores injurias, insultos e incluso amenazas. Con frecuencia están organizados. En parte consiguen sus objetivos, porque mucha gente de bien, calla por miedo. Es muy grave vivir en una sociedad democrática, con miedo al descalificativo, al insulto y a la amenaza. Los calificativos de “izquierda” y “derecha”, están obsoletos. Detrás de esas siglas se esconden verdaderos tahúres y oportunistas, para revestirse de ideologías teóricamente justas. Por supuesto, también son espacios habitados por personas honestas y responsables, aunque no suelen ser los que dominan en los cargos ni en los medios de comunicación.
Creo que vivimos un momento de severa crisis moral por la falta de valores, por la perversión del significado de palabras sagradas a las que se las mancilla con la mayor frivolidad, como “justicia social”, “democracia”, “altruismo”, “bien común”, “igualdad”…, detrás de las cuales hay fines utilitaristas para el manejo de los ciudadanos desde los púlpitos de los diversos partidos, por parte de líderes y lidercitos que en su praxis ejercen precisamente lo contrario de lo que predican.
Este mundo globalizado está dominado por poderes económicos, que utilizan a partidos políticos que se dejan comprar para conseguir sus intereses. Los medios de comunicación al servicio de los diversos y a veces de los mismos poderes, nos mandan digeridos y frecuentemente tergiversadas según la ideología que los sustenta, las noticias e ideas que quieren que consumamos diariamente. Desaparece, o al menos se ve muy dañada, la individualidad de criterio, el sentido crítico y el librepensamiento.
Los que ya somos abuelos, abominamos el franquismo en que nos tocó nacer y crecer; muchos, como era nuestro deber, idealizamos, nos ilusionamos y luchamos para la llegada de la democracia. En su todavía corta vida, hemos sido testigo de su degradación por la corrupción generalizada, fundamentalmente en los dos grandes partidos, la perversión de valores, y por la llegada de líderes cuya premisa es el poder como finalidad y no como servicio. Considero que estamos en un momento de severa crisis moral y de líderes.
Ángel Cornago Sánchez. Derechos reservados.


viernes, 14 de julio de 2017

MISERIA MORAL

MISERIA MORAL
Ángel Cornago Sánchez
            El momento político actual, realmente produce desánimo y frustración. Para valorar a las personas, a los grupos, no basta hacerlo en circunstancias ordinarias, que también, sino cuando suceden o se enfrentan a momentos trascendentes en los que deben decidir sobre hechos cruciales. Ya no se trata de ese juego político diario de bajo nivel al que nos tienen acostumbrados. Un ejemplo es el reciente homenaje al asesinato de Miguel Ángel Blanco, que no por la persona, pero sí por el momento y porque supuso la rebelión de la sociedad civil, representó un hito. Tampoco muchos se pusieron de acuerdo por matices miserables.
            En este momento, los ciudadanos, estamos asistiendo atónitos, hastiados, y cabreados, a la catadura moral de muchos líderes con responsabilidad. Se decantan por sus propios intereses, disfrazándolos de bien para la comunidad o de rigor. Y no solo es grave su falta de escrúpulos, sino que diariamente en los medios de comunicación nos dan muestras de su bajo, y a veces ínfimo nivel. Difícilmente estos indigentes intelectuales pueden dirigir un país, cuando están demostrando que, seguramente, no están capacitados, ni para dirigir una comunidad de vecinos. Pero lo que realmente preocupa es su miseria moral: para ellos, todo vale para conseguir sus fines.
            ¡Ya está bien! de luchas partidistas barriobajeras. Ya vale de navajeo. Hasta las puestas en escena son ridículas y obscenas. Observen a los altos cargos y líderes, cuando comparecen ante los medios de comunicación: se plantan ante la nube de periodistas con sus cámaras, en un postureo que les hace sentirse protagonistas, en momentos que viven como sublimes, casi orgiásticos, pero lo que en realidad trasmiten es estar en el limbo de la idiocia. Parecen bandas organizadas para engañarnos.
            Han asolado el país con la corrupción. En este momento casi todos los partidos, tienen asuntos de financiación ilegal, y muchos, con miembros imputados por enriquecimiento personal. Otro tema grave es la utilización de la justicia, y el propio proceder de la justicia, así como la actitud de determinados medios de comunicación, sospechosos de partidismo. Eso también es corrupción, no solo lo económico.
           Esta sociedad necesita moralizar la vida pública, y la privada, cada uno en su ámbito. No debemos permitir que los grandes poderes económicos nos exploten; debemos defender una distribución justa de los recursos, justicia social, defender derechos; pero, en la lucha política o ideológica, tampoco vale todo. Hay que ser riguroso, buscar la verdad, buscar soluciones ponderadas y justas, intentando construir país, no desestabilizarlo.
Fundamental: “rigor y honradez intelectual” en el ámbito individual a la hora de analizar los hechos y enjuiciar las situaciones. Sobran los corruptos, los sectarios, los embaucadores. Sobran los que sólo aportan odio y resentimiento. Sobran salvadores interesados. Es preciso un rearme moral de la sociedad. La voz de la mayoría silenciosa, honesta y ejerciendo su honradez, se debe hacer escuchar. Y, desde luego, potenciar a los políticos honestos conscientes de que su principal deber es servir el fin para el que están en política, que no es otro que cumplir con su deber con los ciudadanos. El momento actual es, de miseria moral.
Ángel Cornago Sánchez
 

domingo, 19 de febrero de 2017

LA INFORMACIÓN ES UN PODER Y COMO TAL HAY QUE ANALIZARLO


El poder de la información

Ángel Cornago Sánchez

Hoy más que nunca, tenemos a nuestro alcance la posibilidad de acceder y adquirir información de los temas más variados. Estamos en la época del conocimiento. Hasta hace unos años, el único vehículo después de los estudios que cada cual tuviera, eran los libros más o menos especializados, la prensa, algo la televisión, la radio, y poco más. Hoy en día el acceso a la “red” nos permite conocer, además de los temas de enjundia que nos interesan, otros de lo más variados que pueden atraer puntualmente nuestra atención. El desarrollo de internet es una herramienta de un valor incuestionable.
Pero no es oro todo lo que reluce. En la red hay conocimientos de calidad a los que se puede acceder, pero también muchos que no cumplen ningún rigor. Para publicar algo en la red, que se puede leer desde cualquier lugar del mundo, no se exige un mínimo de calidad en el contenido, ni siquiera veracidad; cuando no, son informaciones sesgadas por intereses. Por todo lo cual, es muy importante elegir las fuentes a las que se acude; que sean de garantía, como son las sociedades científicas, grupos o autores de prestigio o fiables por su trayectoria, etc. El exceso de información puede dar lugar a cierto desconcierto, y exige elegir bien las fuentes. En las redes sociales, hay muchos datos sesgados e interesados, que hay que analizar con independencia, y la mente abierta y crítica. Mucho cuidado con las afirmaciones o noticias en las redes sociales (Facebook, twiter, etc.,) muchas de ellas son interesadas y no están contrastadas, y algunas de ellas son claramente falsas.
La televisión es otro poderoso medio. Generalmente los programas sobre temas concretos suelen ser de calidad y fiables, aunque a veces expresan opiniones que hay que tamizar y contrastar. Si son de temas políticos, son sesgados, a veces hasta límites que rayan la inmoralidad, y ponen en entredicho la profesionalidad de los periodistas y reporteros, que están al servicio de las ideologías de las cadenas que les pagan, que a su vez, pueden estar pagadas con favores o dinero por los poderes correspondientes; nos venden adoctrinamiento bajo el epíteto de información.
Otro aspecto a analizar son los anuncios que se presentan en televisión y en las emisoras de radio como información sobre diversos productos y temas; objeto frecuente de estos anuncios suele ser la salud. Muchos aportan datos claramente falsos, o que no está contrastados, con el único fin de vender tal o cual producto. Es inmoral, y la comisión que revisa los anuncios, no cumple con su obligación de controlar que lo que trasmiten sea veraz. La finalidad es que el ciudadano compre, pero nos engañan sobre las propiedades del producto en cuestión con una puesta en escena dirigida, no a informarnos verazmente del producto, sino a que lo consumamos. Es otra de tantas corrupciones.
Considero debemos ser críticos con lo que tratan de vendernos, sean ideas políticas o productos. Internet, las redes sociales, los medios de comunicación, tienen un poder incuestionable, que se pueden utilizar y se utilizan para manejar al ciudadano.
Ángel Cornago Sánchez

sábado, 26 de noviembre de 2016

OTRAS FORMAS DE CORRUPCIÓN

OTRAS FORMAS DE CORRUPCIÓN
Ángel Cornago Sánchez

La corrupción económica entre los políticos, lleva ocupando las portadas de los periódicos desde hace unos años. Bienvenida sea la denuncia. Era un tema que la democracia tenía pendiente y que había que atajar en una lucha sin cuartel para moralizar la vida pública. Debe ser una actitud de “no retorno” y de continua vigilancia, porque es fácil volver a las andadas.
Hay otras corrupciones, tan graves como las económicas y que se dan a diario sin que tengan eco en la opinión pública, adormecida por tanto dislate que con ella se utiliza:
Los políticos con frecuencia esgrimen medias verdades, y a veces incluso mentiras, para denostar al adversario o para sacar rédito electoral. El “todo vale” para manejar a la opinión, es habitual en el discurso de muchos. A veces, los argumentos son tan simples y groseros que no se mantienen, y se vislumbra claramente que son sesgados. Intentar engañarnos para utilizarnos; eso, también es “corrupción”.
Algunos jueces, dependiendo qué partido les ha votado para formar parte del Consejo del Poder Judicial, o de sus preferencias ideológicas, deciden sus imputaciones e incluso sentencias, llevados por su ideología dependiendo a quien juzguen. Es la perversión de su trascendente función. Este proceder es “corrupción”, tal vez la más grave porque socava los cimientos del derecho de los ciudadanos a una justicia imparcial.
Algunos periodistas, sesgan las noticias, cuando no, ponderan con entrevistas preparadas a determinados políticos, intentando ridiculizar, y a veces hasta envilecer, al adversario. En vez de hacer información para que el ciudadano decida, utilizan informaciones sesgadas, incluso manipuladas, junto a frases o axiomas, unidos a carga emocional para que sean más eficaces. Eso es “corrupción”.
En las redes sociales están aflorando un número no despreciable de personas, cuyos juicios y aportaciones a los debates rayan en la idiocia, en el mejor de los casos, cuando no, en la maldad más pura y dura. Es un segmento de población desconocido hasta ahora, que hace dudar de su nivel intelectual, cuando no de su salud mental por las barbaridades que son capaces de publicar. Tratan de intoxicar, de vomitar su odio.
Necesitamos moralizar la vida pública, y la privada cada cual en su ámbito. No debemos permitir que los grandes poderes económicos nos exploten; debemos defender una distribución justa de los recursos, justicia social, derechos, pero, en la lucha política e ideológica no vale todo. Hay que ser riguroso, buscar la verdad. Precisamos mujeres y hombres libres, no sectarios y corruptos intelectualmente para manipular a los ciudadanos; fundados en valores.

Ángel Cornago Sánchez

domingo, 18 de septiembre de 2016

LA CORRUPCIÓN NO SÓLO ES ECONÓMICA

LA CORRUPCIÓN NO SÓLO ES ECONÓMICA

La corrupción económica entre los políticos lleva ocupando las portadas de los periódicos desde hace años; probablemente pocos, ya que el problema es muy anterior, casi desde la transición, y se va haciendo público a pesar de los esfuerzos por taparlos.

Bienvenida sea la denuncia. Era un tema que la democracia tenía pendiente y que había que atajar en una lucha sin cuartel para moralizar la vida pública. Debe ser una actitud de “no retorno” y de continua vigilancia, porque es fácil volver a las andadas.

Hay otras corrupciones, tan graves como las económicas y que se dan a diario sin que tengan eco en la opinión pública, adormecida por tanto dislate que con ella se utiliza. Comento algunas.

Los políticos con frecuencia utilizan medias verdades, y a veces incluso mentiras, para denostar al adversario, o para sacar rédito electoral. El “todo vale” para manejar a la opinión y, sobre todo, el voto del ciudadano, es grave, y es algo habitual en el discurso de muchos políticos y, también, de algunos periodistas.
A veces, los argumentos son tan simples y groseros que no se mantienen, y se vislumbra claramente que son sesgados. En realidad, no nos tienen respeto; nos tratan como a ciudadanos de ínfimo nivel intelectual.

También algunos jueces, dependiendo de qué partido les ha votado para formar parte del Consejo del Poder Judicial, dictan sus sentencias. Los jueces deben ser independientes, lo contrario sigue siendo la perversión de la democracia y de su sagrada función.

Algunos medios de comunicación, algunos periodistas, hacen lo mismo. Pervirtiendo su deber de informar con veracidad, sesgan las noticias, cuando no, ponderan con entrevistas preparadas a determinados políticos, intentando ridiculizar, y a veces hasta envilecer, al adversario; hacen lo contrario con los que intentan ensalzar. En vez de hacer información, reflexión, para que el ciudadano sea el que decida con datos lo más objetivos posibles, utilizan informaciones sesgadas, incluso manipuladas, junto a frases o axiomas que todos suscribiríamos, e incluso, unidas a una carga emocional para que sean más eficaces los mensajes y los asumamos con más facilidad.

Los ciudadanos lo tenemos difícil. No debemos dejar que nos manipulen; debemos tener criterios propios informándonos en diversos medios de comunicación, hoy relativamente fácil con internet.

También es corrupción no obrar conforme a la verdad; no cumplir con el deber, con ética profesional. No todo vale.


Ángel Cornago Sánchez

viernes, 15 de julio de 2016

¿VIENEN LOS BÁRBAROS?

¿Vienen los bárbaros?

            Ángel Cornago Sánchez

Roma fue el imperio más grande e importante del mundo civilizado en los últimos siglos previos a nuestra era, hasta el siglo IV. A principio del siglo V, después de muchos años de prosperidad y desarrollo, sufrieron invasiones de los  bárbaros (bárbaros llamaban a los que no eran romanos, fundamentalmente a los pueblos del norte de Europa), y el año 476 la ciudad de Roma fue invadida, lo que supuso la caída del Imperio. Entre las causas, además de la invasión, la deriva social: desde hacía muchos años la corrupción había hecho mella en aquella sociedad desarrollada, y la moral, la ética y las costumbres degradadas, habían arraigado profundamente en sus dirigentes y en la población. Además, en sus ejércitos, muchos de los soldados provenían de los pueblos conquistados, probablemente alistados con este objetivo. Se produjo la irremediable caída del Imperio.
En este momento, en el mundo occidental civilizado se están produciendo unas condiciones similares. Occidente, somos el ejemplo de sociedad desarrollada, pero en este momento decadente, corrupta, donde prima el dinero, la individualidad, sin valores sólidos; no nos movemos por ideales, lo hacemos por alcanzar bienes materiales superfluos, por la vida fácil, la explotación de los demás… En España, muchos dirigentes de uno y otro signo, dejan mucho que desear; no tienen sentido de Estado, que es su primera obligación; se mueven por intereses partidistas; intervienen en foros, en medios de comunicación, tratando temas de enjundia, con una frivolidad, sesgo y falta de responsabilidad que raya en lo inmoral, con el fin, no de aportar su visión para mejorar situaciones, sino simplemente de arañar algún voto al adversario. Hay ciudadanos que no son mucho mejores; basta observar en los foros sociales, intervenciones claramente incendiarias, con el único fin de desestabilizar la situación, sin intención de aportar su visión personal, constructiva, razonada por muy discrepante que sea. Somos una sociedad vulnerable por la decadencia de valores, y por la división interna.
Los bárbaros del siglo XXI están ya aquí. Están, estratégicamente preparados, muchos de ellos viviendo en nuestras ciudades, en una invasión silenciosa, donde se han infiltrado elementos belicosos. No tienen límites éticos, para ellos vale todo, aprovechándose de una sociedad que tiene como bandera el respeto a las libertades, algo que debe ser irrenunciable, pero que nos hace más vulnerables. Intentan dominarnos para imponernos sus costumbres, su religión interpretada de forma perversa, privarnos de la libertad, y todo ello con la fuerza que da el fanatismo de saberse ungidos por una deidad que les va a llevar a su paraíso.
El tema es muy grave. Esta sociedad tiene muchos fallos, defectos graves, pero lo que nos quieren imponer es mucho peor; es una atrocidad, y los medios son salvajes. Debemos estar preparados para hacerles frente. Debemos estar unidos para salvaguardar nuestra civilización y nuestra cultura. Con decisión, antes de que sea tarde.
Ineludible: un rearme moral.
Mi más considerado respeto, al islam, como a cualquier otra religión, a las personas que lo profesan y están integradas en nuestra sociedad, ellos también están siendo víctimas de la situación, y merecen nuestro apoyo.

Ángel Cornago Sánchez.

viernes, 27 de mayo de 2016

LOS PODEROSITOS




Los poderositos.

El poder cambia al ser humano. No sé qué autor dijo que, para conocer realmente como es una persona hay que analizarla ostentando poder.
Es sabido que el poder se persigue, y es muy difícil, yo diría que imposible, que alguien llegue a tener una cota de poder importante y no la haya buscado de una u otra manera. Es lícito, siempre que el fin no sea el propio provecho, sino los objetivos para los que ha sido creado dicho poder, y siempre que para conseguirlo se respeten las normas éticas. Hay profesiones que lo llevan implícito.
También es cierto que el poder tiene sus servidumbres, una de ellas, tal vez la más importante, que hay que renunciar con frecuencia a determinadas convicciones en pos de mantener o conseguir el poder. Es la perversión del objetivo del poder en política, que debería ser servicio a los ciudadanos y no el poder en sí. El eterno problema de: “el fin justifica los medios”. Muy peligroso, porque se han hecho barbaridades fundándose en tal axioma, incluso grupos, apoyándose en psicópatas, se justifican para matar; tenemos ejemplos cerca. Los gobiernos tienen sus “cloacas del estado” donde también rige tal axioma. Estos poderosos o aspirantes a tales, son el cáncer de una sociedad libre.
El poder es perseguido por muchas personas, y basta tener pequeñas cotas para que salga la catadura ética, moral y humana que cada uno lleva dentro. No es preciso que objetivamente sea muy importante, incluso se observa más en los ámbitos pequeños; este tipo de sujetos, intentan sentirse grandes en sus pequeñas parcelas; todos conocemos a guardias municipales y a otras personas con uniforme, a funcionarios de ventanilla, profesores, médicos, directores de empresas, jueces, etc. y, hasta padres de familia, que se comportan de forma altiva y soberbia, y están demostrando permanentemente sus pequeñas o grandes cotas de decisión sobre sus subordinados; cuando la posibilidad de decisión es más influyente y visible, como en el caso de algunos políticos, lo hacen notar; en realidad se diferencian muy poco de los anteriores, sólo en el grado y el disimulo. Todos estos son los “imbéciles poderositos”, que además suelen ser malas personas, pues esas pequeñas cotas las viven como algo propio, utilizando a los demás para magnificarse.
La sociedad está plagada de estos individuos, porque todavía persisten las ideas trasnochadas, en algunas empresas, de que a los subordinados, hay que tenerlos controlados, mejor dicho sometidos, y utilizan mandos condicionados por el servilismo; y, así va todo, porque en general se trata de gente mediocre al servicio de otros poderosos más inteligentes pero de la misma calaña.
A estos imbéciles poderosos, que en las empresas, o en el trabajo, en sus profesiones, se comportan con prepotencia y despotismo con las personas sobre las que tienen poder de decisión, es a los que me refiero; suele ser gente miserable que se rodea de gente manejable pero interesada, para tener controlados al resto. También me refiero a esos imbéciles poderosos que en el momento que consiguen esa cota de poder, renuncian a sus  orígenes, a sus raíces, y se comportan socialmente como clase dominante.
Por supuesto que hay empresarios, políticos, personas con uniforme, honrados y respetuosos, y que la mayoría de los jueces son independientes. 
En otra ocasión trataré de los parásitos, oportunistas, chaqueteros, intelectuales vendidos, etc. que se mueven alrededor del poder.


Ángel Cornago Sánchez.
De mi libro "Arraigos, melindres y acedías". Eds. Trabe.
 

viernes, 15 de abril de 2016

MISERIA MORAL DE MUCHOS LÍDERES POLITICOS

MISERIA MORAL

Ángel Cornago Sánchez

 El momento político actual, realmente produce desánimo y frustración. Para valorar a las personas, a los grupos, no basta hacerlo en circunstancias ordinarias, que también, sino cuando suceden o se enfrentan a momentos trascendentes en los que deben decidir sobre hechos cruciales. Ya no se trata de ese juego político diario, de bajo nivel, al que nos tienen acostumbrados. Ahora se trata de decisiones que tienen trascendencia para el futuro del país.
            En este momento, los ciudadanos, estamos asistiendo atónitos, hastiados, y cabreados, a la catadura moral de la mayoría, si no de todos los líderes con responsabilidad de decidir sobre la gobernabilidad de España. En vez de ajustarse al mandato de las urnas, de hacer un gobierno de diversas tendencias, se decantan por sus propios intereses, disfrazándolos de bien para la comunidad. Y no solo es grave su falta de escrúpulos, sino que diariamente en los medios de comunicación nos dan muestras de su bajo, y a veces ínfimo nivel. Difícilmente estos indigentes intelectuales pueden dirigir un país, cuando están demostrando que, seguramente, no están capacitados, ni para dirigir una comunidad de vecinos. Pero lo que realmente preocupa es su miseria moral: todo vale para conseguir sus fines.
            ¡Ya está bien! de luchas partidistas barriobajeras. Ya vale de navajeo. Hasta las puestas en escena son ridículas y obscenas. Observen a los altos cargos y líderes, cuando comparecen ante los medios de comunicación: se plantan ante la nube de periodistas con sus cámaras, en un postureo que les hace sentirse protagonistas, en momentos que viven como sublimes, casi orgiásticos, pero lo que en realidad trasmiten es estar en el limbo de la idiocia. Parecen bandas organizadas para engañarnos.
            Han asolado el país con la corrupción. En este momento casi todos los partidos, tienen asuntos de financiación ilegal, y muchos, con miembros imputados por enriquecimiento personal. Otro tema grave es la utilización de la justicia, y el propio proceder de la justicia, así como la actitud de determinados medios de comunicación, sospechosos de partidismo. Eso también es corrupción, no solo lo económico.
            Es preciso la regeneración de los partidos con nuevas personas y nuevos estilos. Poder judicial independiente.  Mujeres y hombres preparados, honrados, conscientes de que la política es un servicio y una responsabilidad muy importante y muy generosa con la comunidad.
            Esta sociedad necesita moralizar la vida pública, y la privada, cada uno en su ámbito. No debemos permitir que los grandes poderes económicos nos exploten; debemos defender una distribución justa de los recursos, justicia social, defender derechos; pero, en la lucha política o ideológica, tampoco vale todo. Hay que ser riguroso, buscar la verdad, buscar soluciones ponderadas y justas, intentando construir país, no desestabilizarlo.
Fundamental: “rigor y honradez intelectual” en el ámbito individual a la hora de analizar los hechos y enjuiciar las situaciones. Sobran los corruptos, los sectarios, los embaucadores. Sobran los que sólo aportan odio y resentimiento. Sobran salvadores interesados. Es preciso un rearme moral de la sociedad. La voz de la mayoría silenciosa, honesta y ejerciendo su honradez, se debe hacer escuchar. Y, desde luego, potenciar a los políticos capaces yLIDERES POLITICOS honestos conscientes de que su principal deber es servir el fin para el que están en política, que no es otro que cumplir con su deber con los ciudadanos. El momento actual es, de miseria moral.
Ángel Cornago Sánchez


viernes, 24 de julio de 2015

LA CORRUPCIÓN NO SOLO ES ECONÓMICA

LA CORRUPCIÓN NO SÓLO ES ECONÓMICA

Ángel Cornago Sánchez

La corrupción económica entre los políticos lleva ocupando las portadas de los periódicos, desde hace unos años. Bienvenida sea. Era un tema que la democracia tenía pendiente y que había que atajar, en una lucha sin cuartel para moralizar la vida pública. Debe ser una actitud de “no retorno” y de continua vigilancia, porque es fácil volver a las andadas.
Hay otras corrupciones, tan graves como las económicas y que se dan a diario sin que tengan eco en la opinión pública. Me refiero a la perversión en los fines, que sin el menor sonrojo utilizan los políticos, y no menos muchos periodistas, vendidos a las ideologías correspondientes.
Los políticos con frecuencia utilizan medias verdades, y a veces incluso mentiras, para denostar al adversario, o para sacar rédito electoral. El “todo vale” para manejar al ciudadano es grave, y es el pan nuestro de cada día. A veces los argumentos son tan simples y groseros que no se mantienen, y se vislumbra claramente que son sesgados. En realidad no nos tienen ningún respeto, nos tratan como a ciudadanos de un ínfimo nivel intelectual.
Algunos medios de comunicación, algunos periodistas, hacen lo mismo. Pervirtiendo su teóricamente sagrada función de informar con veracidad, sesgan las noticias, cuando no, ponderan con entrevistas preparadas a determinados políticos, intentando ridiculizar, y a veces hasta envilecer, al adversario. En vez de intentar hacer información, reflexión, para que el ciudadano sea el que decida con datos lo más objetivos posibles, nos intentan manipular.
Los ciudadanos lo tenemos crudo. No debemos dejar que nos manipulen, debemos tener criterios propios. Utilizan informaciones sesgadas, incluso manipuladas, junto a frases o axiomas que todos suscribiríamos, e incluso unidas a una carga emocional para que sean más eficaces los mensajes y los asumamos con más facilidad.

Ángel Cornago Sánchez

sábado, 20 de junio de 2015

COMPROMISO DE LA MAYORÍA SILENCIOSA

Compromiso de la mayoría silenciosa.ELECCIONES AUTONÓMICASPARTIDOS POLITICOS
Ángel Cornago Sánchez
Estamos atravesando un momento político especialmente delicado. Por una parte, la situación vivida durante los últimos años en los dos partidos mayoritarios, envueltos en corrupciones generalizadas, que comenzaron siendo para financiarse casi inmediatamente después del advenimiento de la democracia, y acabó convirtiéndose, además, en forma de enriquecimiento personal de políticos de uno y otro signo. Lo cierto es que el clima era irrespirable, y creo, que la mayoría deseábamos un cambio porque ambos partidos estaban infectados.
El cambio se ha producido en las elecciones autonómicas y municipales, habiendo sido castigados los dos grandes partidos, considero que merecidamente. Pero…muchas personas de los partidos populistas que han llegado al poder, están poniendo de manifiesto, su falta de preparación, su sectarismos, realizando gestos que hacen dudar de su actitud y de su capacidad intelectual para asumir responsabilidades tan importantes. El llegar al poder no es una fiesta, como algunos y algunas interpretan, sino una gran responsabilidad, porque se trata de gestionar los bienes públicos y la vida de todos los ciudadanos, no solo de los que les han votado; no se puede frivolizar y hacer gestos para la galería, deben acatar las leyes mientras no se cambien. Este juicio para mí no es definitivo, pero es un síntoma alarmante las declaraciones y hechos que se han producido. Démosles tiempo para que podamos emitir un juicio más certero.
Hay una mayoría silenciosa que no pertenecemos a partidos, que generalmente votamos dependiendo de programas y de resultados anteriores, y que habitualmente estamos callados. Creo que es importante que nos pronunciemos, no por partidos concretos, pero sí por ideas, por actuaciones, reivindicando valores. No descalificando personas, ni partidos, pero sí pronunciándonos. La mayoría silenciosa debemos tener como único interés ayudar a este país a retomar el vuelo, y evitar que vaya de unas manos a otras que no se merecen gobernar. Todo esto evitando un clima de crispación y de descalificaciones. Con respeto.
El momento es delicado pero toda esta situación es un paso adelante. No se podía seguir como estaban los dos grandes partidos. Esta situación también va a servir para que ambos hagan limpieza y se regeneren, y para valorar las actuaciones de los que han llegado.
Insisto la mayoría silenciosa debemos pronunciarnos cada cual en su ámbito.

Ángel Cornago Sánchez