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domingo, 10 de marzo de 2019

VEJEZ Y CRECER


VEJEZ Y CRECER

Tengo la sensación, de que sigo creciendo. En realidad, siempre he estado creciendo, con los baches lógicos producidos por las crisis en las que te embarras y tienes dificultad para salir del charco. Lo que nunca pueden faltar son las ganas de luchar, de salir de la situación. Se consigue salir además con enseñanzas, que servirán para el próximo tropiezo.
En la vejez se sigue creciendo en el juicio ponderado de todo. Todo se relativiza, aunque no quiere decir que se acomode en los problemas, sino que el enfoque es más reposado, pero la conclusión no tiene por qué ser más conservadora.
Es una etapa rica, reflexiva, sabia, si se ha pasado por la vida con los ojos abiertos, asumiendo los fallos; si se tiene la sensación de que se sigue estando “vivo”, con todo lo que implica: proyectos, responsabilidad como ciudadano, aceptación de lo que el futuro depare de irremediable; con conformidad, serenidad, capacidad de observar, de sintonizar con la naturaleza y con todos los seres vivos.
También nos queda, a mí al menos, la sensación de mirar con indulgencia, a veces después del cabreo que sentimos, a la serie de cretinos que pululan alrededor de los poderes políticos de turno. Aunque a veces puede más el cabreo que la indulgencia, porque su torpeza, prepotencia y avaricia, influyen en la vida de mucha gente.

Ángel Cornago Sánchez.Derechos reservados.



lunes, 21 de marzo de 2016

LA EDUCACIÓN Y SU PERVERSIÓN

IMPORTANCIA DE LA EDUCACIÓN.

Ángel Cornago Sánchezeducación

Estoy convencido, de que educar, es una de las profesiones cuyo ejercicio lleva aparejada una gran carga responsabilidad; si no la mayor.
Educar no es enseñar conocimientos, que también; es, fundamentalmente, formar en valores de justicia, respeto, esfuerzo, solidaridad, tolerancia, humanismo. Ayudar a formar el entramado psicológico e intelectual, con el que los alumnos se van a manejar a lo largo de su vida, de lo que va a depender, sus comportamientos, decisiones; lo que ellos van a aportar a sus hijos y, también, al medio social en el que se desenvuelven.
Un profesor está impartiendo enseñanza desde que entra por la puerta de su clase, con su actitud, con su manejo de las situaciones individuales y colectivas no siempre fáciles. Es un espejo en el que los alumnos se miran, sobre todo si el docente se ha prestigiado a los ojos de sus alumnos. Los educadores junto al medio familiar, tienen una importancia capital en el futuro de los seres humanos, incluso, yo diría que algunos educadores más que los propios padres, con los que suele haber frecuentemente artefactos que distorsionan la comunicación.

Conocedores de esta verdad, partidos políticos totalitarios, nacionalistas, grupos religiosos fundamentalistas, diversos poderes, tratan de sembrar en los educandos, desde el púlpito de autoridad moral y académica que se les presume y no se les discute, teorías y conocimientos, dirigidos a que en el futuro sean militantes de las ideas que ellos tratan de propagar. Muchos, incluso, tergiversan la historia y la acompañan de soflamas,  de emoción, para así aumentar su eficacia.
Me parece de una gravedad palmaria intentar manipular las mentes infantiles para provechos doctrinales políticos o religiosos. Es la perversión de lo que debe ser la educación. Tenemos ejemplos sobrados en el mundo; también próximos.
El momento que vivimos es de miseria humana: corrupción, obsesión por el poder como primer objetivo, y de líderes carismáticos muy peligrosos.
La mayoría silenciosa, cobardemente callada.


Ángel Cornago Sánchez