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sábado, 18 de junio de 2016

JUBILACIÓN Y CRISIS DE PAREJA

JUBILACIÓN Y CRISIS DE PAREJA

                Ángel CORNAGO SÁNCHEZ

La jubilación es un momento especial en la vida personal, pero también en la vida de pareja como tal. Por una parte, supone un cambio sustancial del ritmo de vida de cada uno de los miembros que, puede provocar vivencias psicológicas dispares, desde sensación de libertad y de tener tiempo, por fin, para dedicarse a esas aficiones que se han tenido abandonadas durante tantos años; en tal caso produce liberación y comienzo de una vida que puede ser muy gratificante. O si no se tienen aficiones, proyectos, o formas de darle sentido a la vida, son unos años que se pueden vivir con aburrimiento, hastío, y la creencia de que ya no se sirve para nada. Por supuesto hay vivencias mixtas.
Para las personas que tienen pareja, es una prueba de fuego. Si los dos están jubilados, van a pasar de tener cada uno su “parcela” de vida individual, de trabajo, de compañeros, de tiempo gestionado de forma personal, de diferentes encuadres, relaciones, intereses, preocupaciones, etc., a compartir casi todas las horas del día y de la noche, renunciando a esa vida independiente que cada uno disfrutaba. Si la relación es excelente, no van a surgir problemas especiales. Pero…, relaciones excelentes hay pocas. En muchos casos se van a descompensar las que estaban más o menos en equilibrio inestable, que son muchas, por ese compartir tanto tiempo, y la carencia del que anteriormente utilizaban individualmente.
Vivir en pareja no quiere decir que las aficiones, las opiniones, las ideas etc., sean comunes; ese aforismo de que “dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma condición”, es una falacia, habrá algunos casos, y desde luego no es positivo para el proyecto de cada cual. Es fundamental, como durante toda la vida, para ambos miembros, guardar su individualidad, y que esta sea respetada por el otro. En mi opinión, es la mejor de forma de vivir en pareja de forma digna.
La relación de pareja en la jubilación, como he dicho, sufre una prueba de fuego, aunque no suele tener consecuencias mayores, porque la mayoría de hombres y mujeres se resignan, sabiendo que la “suerte está echada”, y que la alternativa a esa edad de vivir solos, o buscar otra pareja es complicada y poco sugerente, por lo que habitualmente se opta por resignarse. Hay casos en que en un arranque de coraje y dignidad deciden separarse, con la convicción de que es algo que debían haber hecho hace muchos años; aunque no es frecuente.
En todo momento, en pareja, es importante tener la sensación de que se convive con alguien que te quiere, que se preocupa por ti, que te es leal, fiel, y no me refiero a la fidelidad en el aspecto físico, creo que hay frecuentes infidelidades entre las parejas que no son físicas, no se les da demasiada importancia y que son tan graves o más, como son la deslealtad en los apoyos psicológicos, o en las carencias, en las confidencias que a veces se utilizan como agresión en momentos de tensión, en intentar hacer daño en los desencuentros sin reparar en medios…etc. Estos mecanismos perversos de relación no son extraños y se recrudecen en los momentos de crisis.

La vida de pareja siempre es difícil y tiene sus momentos críticos, uno de ellos es el de la jubilación. A esa edad, es lógico que se hayan ya producido los ajustes, y que incluso la necesidad del otro miembro sea más intensa que en épocas anteriores. La pareja vivida de forma madura, respetándose la individualidad de cada cual, es una garantía para la vida en los últimos años.
Ángel Cornago Sánchez. Derechos reservados.

viernes, 15 de enero de 2016

HERIDAS DEL VIVIR.

HERIDAS

Preludios inaudibles de otro tiempo
que iluminaron
nuestra historia en el pasado
cuando estaban emergiendo nuestras vidas.
Sonaban con el son magistral de los comienzos,
con el ritmo y el furor de la osadía
que da la juventud,
con la marcha triunfal y algarabía
de proyectos trufados de ideales soberbios,
algunos imposibles,
que nos hacían volar en la utopía
de querer cambiar la sociedad.
De amores que empezaban
ornados de promesas;
preludios de futuro,
de pactos para siempre.
Al cabo de los años,
curtidos en una y mil batallas,
gastada ya la vida,
quedan heridas restañadas,
otras enconadas,
cercenadas por el paso del tiempo
y los fracasos,
miembros anquilosados,
ideales fundidos en traiciones;
amores mancillados,
otros perdidos para siempre.
Son heridas de la guerra del vivir.
Queda… la dignidad de lo posible.

Ángel Cornago Sánchez.
De mi poemario "El mundo en el que habito". Eds. Trabe.

lunes, 24 de agosto de 2015

VACACIONES Y PAREJA

Vacaciones y pareja

vacaciones Ángel Cornago Sánhcez
Días especiales los de vacaciones. Salimos de la rutina que puede ser más o menos tediosa, lo cual ya supone un matiz positivo, y afrontamos esta corta etapa, al menos con la necesidad de descansar, de evadirnos de la tensión y preocupaciones del trabajo diario, de ver y visitar lugares nuevos o conocidos, pero que nos sacan del marco donde habitualmente realizamos nuestra vida. Es también un encuentro relajado con la familia, fundamentalmente con la pareja y con los hijos…
Dicho así, todo parece muy positivo, y así debería ser, pero la convivencia en vacaciones durante las veinticuatro horas, en ocasiones son la espoleta para que afloren los desencuentros entre muchas parejas e incluso se tomen decisiones de separación. También puede suceder que esos desencuentros y agobios de la vida diaria por el trabajo y por los hijos, durante vacaciones se serenen y se busque tiempo para conversar, reflexionar conjuntamente, y organizar el futuro de forma más racional. En definitiva puede salir la pareja y el núcleo familiar reforzado. En realidad la comunicación frecuente, relajada, distendida y reflexiva, son ingredientes necesarios para afianzar la relación de pareja y se deben practicar durante todo el año, no solo en vacaciones.
Para las personas sin pareja, esta época es una ocasión especialmente propicia. Se suele estar en actitud positiva para los encuentros, para pasarlo bien, favorecido por la relajación que da el descanso, el cambio de marco donde nos encontramos, incluso la relajación de las normas habituales que nos hace comportarnos de forma más distendida. Es una época propicia para el enamoramiento, lo cual es positivo. Hay que vivirlo, pero debe pasar filtros para convertirse en relación de pareja estable, aunque puede ser el inicio.
En definitiva, que hayáis pasado o que paséis buenas vacaciones, descansando, divirtiéndoos, visitando nuevos lugares, encontrando nuevos amig@s, nuevas parejas que a poder ser aporten algo más que unos momentos de placer y que incluso puedan llegar a ser proyectos de futuro.
Salud y bien a todo@s.

Ángel Cornago Sánchez

domingo, 26 de octubre de 2014

JUBILACIÓN Y CRISIS DE PAREJA

JUBILACIÓN Y CRISIS DE PAREJA

                Ángel CORNAGO SÁNCHEZ

La jubilación es un momento especial en la vida personal, pero también en la vida de pareja como tal. Por una parte, supone un cambio sustancial del ritmo de vida de cada uno de los miembros que, puede provocar vivencias psicológicas dispares: desde sensación de libertad y de tener tiempo, por fin, para dedicarse a esas aficiones que se han tenido abandonadas durante tantos años; en tal caso produce liberación, y comienzo de una vida que puede ser muy gratificante. O si no se tienen aficiones, proyectos, o formas de darle sentido a la vida, son unos años que se pueden vivir con aburrimiento, hastío, y la creencia de que ya no se sirve para nada. Por supuesto hay vivencias mixtas.
Para las personas que tienen pareja, es una prueba de fuego. Si los dos están jubilados, van a pasar de tener cada uno su “parcela” de vida individual, de trabajo, de compañeros, de tiempo gestionado de forma personal, de diferentes encuadres, relaciones, intereses, preocupaciones, etc., a compartir casi todas las horas del día y de la noche, renunciando a esa vida independiente que cada uno disfrutaba. Si la relación es excelente, no van a surgir problemas especiales. Pero…, relaciones excelentes hay pocas. En muchos casos se van a descompensar las que estaban más o menos en equilibrio inestable, que son muchas, por ese compartir tanto tiempo, y la carencia del que anteriormente utilizaban individualmente.
Vivir en pareja no quiere decir que las aficiones, las opiniones, las ideas, etc., sean comunes; ese aforismo de que “dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma condición”, es una falacia, habrá algunos casos, y desde luego no es positivo para el proyecto de cada cual. Es fundamental, como durante toda la vida, para ambos miembros, guardar su individualidad, y que esta sea respetada por el otro. En mi opinión, es la mejor de forma de vivir en pareja de forma digna.
La relación de pareja en la jubilación, como he dicho, sufre una prueba de fuego, aunque no suele tener consecuencias mayores, porque la mayoría de hombres y mujeres se resignan, sabiendo que la “suerte está echada”, y que la alternativa a esa edad de vivir solos, o buscar otra pareja es complicada y poco sugerente, por lo que habitualmente se opta por seguir juntos. Hay casos en que en un arranque de coraje y dignidad deciden separarse, con la convicción de que es algo que debían haber hecho hace muchos años, aunque no es frecuente.
En todo momento, en pareja, es importante tener la sensación de que se convive con alguien que te quiere, que se preocupa por ti, que te es leal, fiel, y no me refiero a la fidelidad en el aspecto físico, creo que hay frecuentes infidelidades entre las parejas que no son físicas, no se les da demasiada importancia y que son tan graves, como son la deslealtad en los apoyos psicológicos, o en las carencias, en las confidencias que a veces se utilizan como agresión en momentos de tensión, en intentar hacer daño en los desencuentros sin reparar en medios…, etc. Estos mecanismos perversos de relación no son extraños y se recrudecen en los momentos de crisis.
La vida de pareja siempre es difícil y tiene sus momentos críticos, uno de ellos es el de la jubilación. A esa edad, es lógico que se hayan ya producido los ajustes, y que incluso la necesidad del otro miembro sea más intensa que en épocas anteriores. La pareja vivida de forma madura y gratificante, es la mejor forma de convivencia.
Ángel Cornago Sánchcrisis de parejajumilaciónjubilaciónez