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lunes, 5 de marzo de 2018

LUNA LLENA

Desde niño me estremecían los relatos de los fusilamientos en la retaguardia o en las cárceles durante la guerra civil española. Para mí era una obsesión imaginar el momento trágico en que sacaban a una persona de la cama, la arrancaban de su familia y la fusilaban en la tapia de un cementerio o en la cuneta de la carretera. Motivo: sus ideas políticas o de izquierdas o de derechas, ser cura, o simplemente rencores. Intenté plasmarlo en este poema de mi último poemario "Ensueños y desasosiegos".

LUNA LLENA

Está sedienta la noche
de emociones perversas.
Está lastrada en el quietismo
de la luna llena,
a la paz robada a la vida
por venganzas y rencores
de locos salvadores de las patrias.


El aire es frío y seco.
La angustia y el pánico
impregnan el ambiente.
Voces sueltas en la lejanía,
imperiosas, vacías.

Grito desgarrador de terror.

Después, salva de disparos secos.

Luego, silencio, silencio espeso.

La sangre resbala entre las piedras
de la tapia del cementerio
y corre entre las hierbas secas del suelo.

Disparos sueltos rematando la faena.


La luna sigue impávida;
la noche se queda quieta de viento y frío.
Es una paz perversa,
malintencionada para las conciencias.
Los viles asesinos, asesinos sin nombre
pero con nombre y apellidos,
se marchan cabizbajos
con el fusil al hombro y el pitillo en los labios.


Los otros asesinos,
más viles si cabe,
los de los despachos,
se sienten salvadores,
con la conciencia sucia
pero sublimando
que están salvando España.


Viles asesinos,
de uno y otro bando.
Ideales manchados,
con sangre mancillados
por locos criminales.
¡Una vida es una vida
sea de uno u otro lado¡

¡Cuanta barbarie!
¡Cuánto asesino ejerciendo!
¡Cuánto asesino en potencia!


Removamos el pasado
para extirpar lo enconado.
Hurguemos en las heridas,
que se abran y sangren resabios;
que cicatricen drenando.


Enterremos a los muertos
con dignidad y respeto
sean de uno u otro lado,
con coronas de laurel
y ramos de clavel blanco,
que en la forma de morir
fueron todos fusilados
por sujetos sin entrañas,
por políticos mandados.


Ángel Cornago Sánchez
De mi poemario "Ensueños y desasosiegos". Edt. Devenir.