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jueves, 18 de junio de 2020

EL ATRACCIÓN DEL PODER

EL IMÁN DEL PODER http://angelcornago.es/

 

Cuando era niño asociaba, con lógica, la estatura con el poder. Los niños mayores dominaban a los más pequeños y si teníamos un hermano, primo o amigo mayor que nosotros nos sentíamos protegidos. Esa sensación de protección era mucho mayor si estábamos bajo la tutela de un adulto.

            Se dice que en la niñez se gravan las sensaciones y muchas formas de comportamiento que van a regir durante toda nuestra vida. Recuerdo de entonces que aquellos niños mayores, que hacían gala de su poderío físico ante los que éramos más pequeños, con los que la lucha era desigual, producían en mí sensación de repulsa; esto no les sucedía a todos pues algunos eran mucho más prácticos e intentaban hacerse sus amigos a toda costa para, de alguna forma, ser partícipes de su poder o al menos no tenerlos en contra.

            Estos comportamientos, más o menos, se irán reproduciendo en la edad adulta, donde pululan en todos los ámbitos oportunistas que se arriman al poder de turno y están dispuestos a medrar a costa de lo que sea. A muchos se les veía venir ya desde niños. Puedo corroborarlo después de mucha vida vivida. Con muchos de aquellos compartí en mi juventud inquietudes y reivindicaciones. Algunos, llegó su hora y aprovecharon el tren de medrar, de figurar, y se auparon a ámbitos de poder maquillados con sus ideales, con escusas de servir a la sociedad. Otros se retiraron a sus cuarteles de invierno. También, hubo alguno que, en aquel tiempo, los ideales los debía llevar muy ocultos, porque “ni estaba, ni se le esperaba”, pero hábil, se subió al tren en marcha y ya no volvió a trabajar en su vida; sí a figurar y a beber de la mamandurria del poder.

            Era muy niño, tenía diez años, y en el colegio de Jesuitas un chico de cuarto de los desarrollados, no sé por qué motivo le estaba pegando una paliza soberana a un compañero de clase amigo mío; me estaba produciendo pavor aquella tortura que estábamos presenciando, como yo, otros amigos, y en un gesto que pensé iba a ser secundado por los demás, pretendí liberar a mi compañero de aquella situación y me lancé por detrás a colgarme del cuello de aquel energúmeno. El resultado no pudo ser peor para mí, porque el susodicho soltó al otro para defenderse de mi ataque, momento que este aprovechó para salir corriendo junto con los que estaban presenciando la pelea. No recuerdo la paliza que me dio, aunque me lo puedo figurar, pero se me quedó grabado aquel acto de insolidaridad que me dolió mucho más que los golpes, y que sigo recordando cuando viene a cuento.

            Sí que aprendí a distinguir a los oportunistas, aunque, siempre me quedé corto; son una pléyade.


jueves, 16 de abril de 2020

IDEALES Y PRAXIS


IDEALES Y PRAXIS

Vivir con y por ideales, es dar sentido a la vida, llenarla de contenido. Tener la sensación de que merece la pena vivir a pesar de los contratiempos que siempre nos vamos a encontrar en el camino. Pero con ideales, es más fácil sobrellevar todo, aunque también tiene sus costes a pesar de sublimar lo negativo.
Los ideales no necesariamente tienen que ser con mayúsculas; se pueden reducir a la vida que a cada cual nos toca vivir, en el ámbito que nos toca vivir. Pero los ideales merecen trascender del ámbito individual, para que, en nuestro paso por el mundo hayamos contribuido, aunque solo sea con un grano de arena, a que este mundo sea un poco mejor. Habrá personas que buscarán una influencia mayor y que, por tanto, tendrán más repercusión social, y también, mayor responsabilidad. Son los que han sido capaces de dar un marchamo a este mundo y por los que el género humano se dignifica y ha ido progresando en valores, a pesar de los tiburones que solo se mueven por intereses. Algunos, incluso han dado su vida por ideales.
Ideales, son “ideas”, en este caso sociales, que llevándolas a la práctica tratan de mejorar la sociedad. Mejorar la sociedad con justicia, para que todos los ciudadanos, o una gran mayoría posible, puedan vivir una “vida buena”. Una vida en la que no falte lo necesario, entendiendo por tal lo preciso para vivir con dignidad; tener libertades, y en la que se pueda disfrutar de algo más que valores meramente materiales, como la amistad, el amor, la pareja, la realización en un trabajo bien hecho, la naturaleza, el arte, la sensación de pertenecer a grupos cohesionados, de no estar sometidos a poderes y amenazas, defender valores humanistas. Realmente en eso se basa la felicidad buena.
Cuando hablamos de vivir con ideales, estoy intentando trasmitir que deben guiar nuestra praxis, no como un planteamiento moral que en cada momento haya que dilucidar. Deben formar parte de nosotros, de nuestra rutina, no como un acto de voluntad
Ideales no quiere decir que no vaya a haber contratiempos. Es la esencia del vivir, que también cohabita con incertidumbres de salud y con la muerte. Todo lo demás, en una sociedad ideal lo podríamos controlar; la enfermedad y la muerte no, aunque sí una asistencia sanitaria digna. Debemos tener en cuenta que no somos inmortales y, aceptar que la enfermedad y la muerte, forma parte de vivir una vida consciente. No aceptarlo es causa de sufrimiento.
El mayor peligro para la sociedad, son los “salvadores”, los totalitarios, que se consideran a sí mismos en posesión de una “supremacía moral” que les permite justificar y defender actitudes y conceptos éticamente deplorables, pero que ellos sí los pueden poner en práctica en aras a conseguir una sociedad idílica. Así, no dudan en coartar libertades, manejar los medios de comunicación, comportamientos corruptos, a veces justificar la violencia, incluso el asesinato. Tratan de imponer sus postulados, acotando libertades e imponiendo sus verdades. Sin embargo, los “salvadores”, en dichas sociedades, aunque no todos, consideran que se merecen premio: suelen ocupar las cúspides de la opulencia y viven como lo han hecho los poderosos de todos los tiempos. Los sufridores siempre los ciudadanos. La historia es terca.

Ángel Cornago Sánchez  Derechos reservados
Fofografía: Camino de Loarre.


martes, 26 de noviembre de 2019

COMPROMISO


COMPROMISO

Compromiso, supone una fuerza que nace desde dentro. Es una obligación moral que nos imponemos voluntariamente. A veces puede coincidir, circunstancialmente, con leyes o grupos políticos, religiosos, pero no es lo mismo que obedecer sus dictados, y, manteniendo siempre la independencia.
El compromiso nace de los más profundo, y supone asumir la lealtad con uno mismo. No es una obligación, que generalmente es impuesta por las circunstancias como puede ser el trabajo, normas de circulación, leyes, etc.
El compromiso es asumido mediante una reflexión y decidido con un convencimiento profundo. Cumplir sus dictados, produce sensación de conciencia limpia, sobre todo si se cumple “a pesar de”. Aumenta la autoestima y da razón de ser a la propia existencia y a nuestro proyecto de vida como seres individuales. Son esas obligaciones que nos imponemos y nos hace mejores. Son lealtades con nosotros, y con los otros, con ideas, con valores, con proyectos altruistas. Nos hace más humanos, más grandes.
En esta sociedad en crisis, es necesario un rearme moral y necesitamos crear compromisos, cada cual en su ámbito, para intentar hacer un mundo mejor, más justo, desterrando y denunciando la impostura, la mentira, las utilizaciones por los grupos de poder, no siendo cómplices.
Por supuesto que no estoy hablando de ser quijotes; me refiero a tomar posturas ante la vida, incluso contando con que no vamos a ser héroes y que vamos a cometer fallos. Pero, es imprescindible saber donde está el norte para mejorar la sociedad y el mundo que nos toca vivir.
Imprescindible, no estar sometidos a los dictados de grupos de poder, ya sea económicos o ideológicos. Hay intelectuales de uno y otro signo que son acólitos de sus grupos, propagadores de sus consignas, o que buscan su utilidad personal. Es la antítesis del compromiso.
La antítesis del compromiso, es regirse por el principio de utilidad personal o de grupo.
El principio de utilidad es el que utilizan los partidos políticos; su objetivo es mantenerse o llegar al poder, y toda su estrategia está basada en ese fin. No les importar hacer promesas que no van a cumplir o que van a beneficiar a determinados grupos que les interesa arrastrar con sus votos.
Obsceno es el lenguaje que algunos utilizan. Hablan de democracia, cuando, la pervierten de forma descarada y torticera, pues en su praxis y en sus proclamas, son totalitarios incluso defienden la violencia con el mayor descaro.
Estamos en un momento grave de crisis política Lo mejor que tiene este país son sus ciudadanos, mucho más maduros de lo que creen sus gobernantes.


Ángel Cornago Sánchez


lunes, 5 de marzo de 2018

LUNA LLENA

Desde niño me estremecían los relatos de los fusilamientos en la retaguardia o en las cárceles durante la guerra civil española. Para mí era una obsesión imaginar el momento trágico en que sacaban a una persona de la cama, la arrancaban de su familia y la fusilaban en la tapia de un cementerio o en la cuneta de la carretera. Motivo: sus ideas políticas o de izquierdas o de derechas, ser cura, o simplemente rencores. Intenté plasmarlo en este poema de mi último poemario "Ensueños y desasosiegos".

LUNA LLENA

Está sedienta la noche
de emociones perversas.
Está lastrada en el quietismo
de la luna llena,
a la paz robada a la vida
por venganzas y rencores
de locos salvadores de las patrias.


El aire es frío y seco.
La angustia y el pánico
impregnan el ambiente.
Voces sueltas en la lejanía,
imperiosas, vacías.

Grito desgarrador de terror.

Después, salva de disparos secos.

Luego, silencio, silencio espeso.

La sangre resbala entre las piedras
de la tapia del cementerio
y corre entre las hierbas secas del suelo.

Disparos sueltos rematando la faena.


La luna sigue impávida;
la noche se queda quieta de viento y frío.
Es una paz perversa,
malintencionada para las conciencias.
Los viles asesinos, asesinos sin nombre
pero con nombre y apellidos,
se marchan cabizbajos
con el fusil al hombro y el pitillo en los labios.


Los otros asesinos,
más viles si cabe,
los de los despachos,
se sienten salvadores,
con la conciencia sucia
pero sublimando
que están salvando España.


Viles asesinos,
de uno y otro bando.
Ideales manchados,
con sangre mancillados
por locos criminales.
¡Una vida es una vida
sea de uno u otro lado¡

¡Cuanta barbarie!
¡Cuánto asesino ejerciendo!
¡Cuánto asesino en potencia!


Removamos el pasado
para extirpar lo enconado.
Hurguemos en las heridas,
que se abran y sangren resabios;
que cicatricen drenando.


Enterremos a los muertos
con dignidad y respeto
sean de uno u otro lado,
con coronas de laurel
y ramos de clavel blanco,
que en la forma de morir
fueron todos fusilados
por sujetos sin entrañas,
por políticos mandados.


Ángel Cornago Sánchez
De mi poemario "Ensueños y desasosiegos". Edt. Devenir.

lunes, 4 de septiembre de 2017

COMPROMISO. POSTURA EN LA VIDA.

COMPROMISO

Compromiso, supone una fuerza que nace desde dentro. Es una obligación moral que nos imponemos voluntariamente. A veces puede coincidir circunstancialmente con leyes, o grupos políticos, religiosos, pero no es lo mismo que obedecer sus dictados, y manteniendo siempre la independencia.
El compromiso nace de los más profundo, y supone asumir la lealtad con uno mismo. No es una obligación, que generalmente es impuesta por las circunstancias como puede ser el trabajo, normas de circulación, leyes, etc.
El compromiso es asumido mediante una reflexión y decidido con un convencimiento profundo. Cumplir sus dictados, produce sensación de conciencia limpia, sobre todo si se cumple “a pesar de”. Aumenta la autoestima y da razón de ser a la propia existencia y a nuestro proyecto de vida como seres individuales. Son esas obligaciones que nos imponemos y nos hace mejores. Son lealtades con nosotros, y con los otros, con ideas, con valores, con proyectos altruistas. Nos hace más humanos, más grandes.
En esta sociedad en crisis, es necesario un rearme moral y necesitamos crear compromisos, cada cual en su ámbito, para intentar hacer un mundo mejor, más justo, desterrando y denunciando la impostura, la mentira, las utilizaciones por los grupos de poder, no siendo cómplices.
Por supuesto que no estoy hablando de ser quijotes; me refiero a tomar posturas ante la vida, incluso contando con que no vamos a ser héroes y que vamos a cometer fallos. Pero, es imprescindible saber donde está el norte para mejorar la sociedad y el mundo que nos toca vivir.
Imprescindible, no estar sometidos a los dictados de grupos de poder, ya sea económicos o ideológicos. Hay intelectuales de uno y otro signo que son acólitos de sus grupos, propagadores de sus consignas, o que buscan su utilidad personal. Es la antítesis del compromiso.

Ángel Cornago Sánchez

domingo, 11 de enero de 2015

Rigor y honradez intelectual. Librepensamiento.

Rigor y honradez intelectual. Librepensamiento
 Ángel Cornago Sánchez

En el momento histórico que estamos viviendo, tal vez más que nunca, es preciso que influyamos en el entorno social que nos toca vivir, cada uno en su ámbito, pero desde una actitud de honradez y rigor intelectual a la hora de enjuiciar las situaciones y expresar las opiniones. No podemos ser esclavos de ideas preconcebidas ni de consignas emanadas por asociaciones, religiones, o partidos políticos, aunque a la postre podamos coincidir con ellas después de reflexionar y valorar sus posturas
Hoy, el espectáculo bochornoso que habitualmente contemplamos, es la lucha entre partidos, utilizando como armas arrojadizas las propuestas del contrario, aunque puedan ser razonables e incluso adecuadas para la mayoría. Han pervertido sus fines. No es el bien de los ciudadanos origen de su investidura lo que persiguen, sino, unos conservar el poder, y los otros arrebatárselo. En definitiva, el poder por el poder. En esta lucha vale todo. Ni se sonrojan con sus zafios razonamientos. No valoran nuestra capacidad intelectual; piensan que nos engañan con sus actitudes y burdos argumentos. Están jugando con fuego.
 Mientras, los ciudadanos asistimos impasibles a ese perverso olvido por parte de las clases políticas que nos dominan. Pienso que el sistema está gastado. La “derecha”, “la izquierda”, tal como las utilizan los protagonistas, no sirven, aunque probablemente los que no sirven son dichos protagonistas. Sería preciso que la mayoría de esos dirigentes desaparecieran de la escena y fueran sustituidos por otros nuevos, honrados y con la idea clara de que su objetivo somos los ciudadanos, no conservar el poder.
Nosotros también somos responsables. Los dogmatismos del signo que sea nos esclavizan. De hecho, un tanto por ciento nada despreciable de los votos emitidos en las elecciones, son de personas que siempre votan al mismo partido, por ideas preconcebidas, aunque hayan hecho las mayores tropelías. Gracias a que hay otro tanto por ciento que es capaz de otorgar su voto dependiendo del juicio sobre sus actuaciones, los países progresan.
El librepensamiento es la base de la vida intelectual. Es preciso no estar sujetos a  dogmatismos de cualquier ámbito. El discurso de los partidos de derechas y de izquierdas huele a naftalina, por caduco, por sesgado, por poco riguroso, por poco respetuoso con la inteligencia de los ciudadanos. Debemos ser capaces del análisis despojado de ideas preconcebidas, lo contrario es una rémora para el progreso y para llegar a posiciones más avanzadas. El juicio es un ejercicio intelectual que debe ser libre de dogmas políticos y religiosos. La religión es respetable, incluso si se quiere, adecuada en el ámbito privado, pero no como doctrina en el análisis del quehacer político y social. La militancia, la simpatía por un partido, también lo es, pero sin sometimiento a sus consignas y a sus líderes si no lo hacen bien y no permiten el debate; antes al contrario, los simpatizantes y militantes, tienen más responsabilidad que los demás para intentar reconducir su deriva y mantenerlos siempre vivos. Esta actitud, los dirigentes respectivos no lo van a consentir; no les interesa militantes con criterios propios, sino personas que acaten las consignas que emergen de la cúpula sin discutirlas: son los militantes que medran, los que van en las listas, pero el suicidio de los partidos, situación a la que ya hemos llegado. Los ciudadanos, en el momento histórico que vivimos, tenemos la responsabilidad de implicarnos en la sociedad. Realmente produce desazón, los análisis sesgados y con intenciones perversas, de muchas personas.rigor intelectual

"Sólo los peces muertos nadan con la corriente." [Malcolm Muggeridge]
            Ángel Cornago Sánchez