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jueves, 15 de noviembre de 2018

LIBERTAD Y ESCLAVITUD INTELECTUAL


LIBERTAD Y ESCLAVITUD INTELECTUAL

La esclavitud intelectual, es la antítesis de la honradez intelectual. La honradez intelectual, es llegar a conclusiones después de reflexionar, no mediatizadas por factores ajenos que tengan un sesgo de interés o de imposición. La esclavitud, es no poner en tela de juicio lo que cocina el líder carismático, o el grupo al que se pertenece.
Los grupos políticos, las religiones, y sus líderes, se valen de este tipo de personas fieles y en general poco inteligentes, para servir de plebe a su poder, y de militantes para expandir sus ideas; en realidad su poder. No deben tener criterios propios y, desde luego, no poner en tela de juicio lo que emerge de la cúpula de poder a la que pertenecen. Todo lo más, les permiten en pequeños conciliábulos, debates previamente cocinados en los que no se araña ni la cáscara de lo problemas, a los que ya tienen pensada la solución.
Entre los más fieles, entre los más tontos, o entre los más interesados que son los que esperan premio a sus servicios, están “las jaurías” que, organizadas, tratan de amedrentar a los discrepantes y en los casos extremos son los que hacen los escraches, y en general los trabajos sucios. Es propio de partidos totalitarios.
Observen alrededor, observen en las redes, algunos no son difíciles de identificar. Son capaces de despreciar o enaltecer a unos u otros porque pertenecen a uno u otro partido, o porque tienen o no creencias. Supongo que no han llegado, y algunos ni llegarán, a conclusiones tan elementales, como el respeto a las ideas y a las creencias, y que personas malvadas y oportunistas las hay en todos los grupos; justifican sus comportamientos, con su supuesta supremacía moral, y se guían por “el fin justifica los medios”. La historia es terca; este axioma utilizado de forma habitual por la extrema derecha y la extrema izquierda, ha ocasionado en la historia, mucho sufrimiento, cárceles y muertes.
En mi opinión no hay que ser esclavo de ninguna ideología, aunque no está reñido con pertenecer a un partido, pero siempre desde el sentido de autonomía y honradez intelectual. Debemos defender valores y colaborar en hacer este mundo más habitable.

Ángel Cornago Sánchez Fotografía: en Faro de Estaca de Bares
Derechos reservados.


viernes, 7 de abril de 2017

LA PERVERSIÓN DE LA EDUCACIÓN

LA EDUCACIÓN Y SU PERVERSIÓN

Ángel Cornago Sánchez

Estoy convencido, de que educar, es una de las profesiones cuyo ejercicio lleva aparejada una gran carga responsabilidad; si no la mayor.
Educar no es enseñar conocimientos, que también; es, fundamentalmente, formar en valores de justicia, respeto, esfuerzo, solidaridad, tolerancia, humanismo. Ayudar a formar el entramado psicológico e intelectual, con el que los alumnos se van a manejar a lo largo de su vida, de lo que va a depender, sus comportamientos, decisiones; lo que ellos van a aportar a sus hijos y, también, al medio social en el que se desenvuelven.
Un profesor está impartiendo enseñanza desde que entra por la puerta de su clase, con su actitud, con su manejo de las situaciones individuales y colectivas no siempre fáciles. Es un espejo en el que los alumnos se miran, sobre todo si el docente se ha prestigiado a los ojos de sus alumnos. Los educadores junto al medio familiar, tienen una importancia capital en el futuro de los seres humanos, incluso, yo diría que algunos educadores más que los propios padres, con los que suele haber frecuentemente artefactos que distorsionan la comunicación.
Conocedores de esta verdad, partidos políticos totalitarios, nacionalistas, grupos religiosos fundamentalistas, diversos poderes, tratan de sembrar en los educandos, desde el púlpito de autoridad moral y académica que se les presume y no se les discute, teorías y conocimientos, dirigidos a que en el futuro sean militantes de las ideas que ellos tratan de propagar. Muchos, incluso, tergiversan la historia y la acompañan de soflamas,  de emoción, para así aumentar su eficacia.
Me parece de una gravedad palmaria intentar manipular las mentes infantiles para provechos doctrinales políticos o religiosos. Es la perversión de lo que debe ser la educación. Tenemos ejemplos sobrados en el mundo; también próximos.
El momento que vivimos es de miseria humana: corrupción, obsesión por el poder como primer objetivo, y de líderes carismáticos muy peligrosos.
La mayoría silenciosa, cobardemente callada.

Ángel Cornago Sánchez