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jueves, 22 de marzo de 2018


TERRORISMO POLÍTICO

Terrorismo es una forma violenta, no encuadrada en las relaciones civilizadas y honestas, para intentar imponer unas ideas por la fuerza, sin importarles utilizar la violencia. Es un sistema conceptualmente fascista. Se legitiman y justifican sintiéndose en posesión de su supremacía moral; se sienten salvadores, incluso “héroes”. El terrorismo no utiliza el argumento de la razón, ni la negociación, solo desea imponer sus argumentos por la fuerza, por la intimidación, por el chantaje. No respeta las reglas de juego democráticas. A veces es violento y llega a justificar el asesinato. Tenemos sobrados ejemplos en el mundo, y también próximos.
El terrorismo político es un terrorismo “light”. No utiliza la violencia cruda, pero no está dispuesto a moverse de sus postulados, y no admite las reglas democráticas del juego político. Solo las admite para infiltrarse, para luego intentar dinamitar las instituciones, ponerles piedras en el camino, agitar la confrontación que es donde se sienten como pez en el agua.
También se sienten salvadores. No les importa la razón ni los argumentos de lo demás, sino imponer lo que persiguen. Suelen tener líderes mesiánicos, rodeados de una cohorte de acólitos que mama del líder que ostenta autoridad absoluta. Suelen utilizar la violencia callejera, la intimidación, la coacción.
La libertad para ellos no existe. El sistema, psicológicamente es perverso, pero siempre es el mismo; cuando están instalados en el terrorismo político, que es el sucedáneo que utilizan, llegan a justificar la coacción, incluso, en su deriva pueden llegar a justificar la violencia cruda.
Realmente, los sistemas políticos que dominan el mundo y que llamamos democráticos, dejan mucho que desear, muchos de ellos son corruptos y están dominados por poderes económicos en la sombra. Es un sistema de dominio también perverso. A veces puede estar justificada la “resistencia activa”.
Debe aparecer una nueva generación de hombres y mujeres basada valores. Pero estamos muy lejos. El momento actual es de degradación severa.
Ángel Cornago Sánchez

viernes, 6 de octubre de 2017

MANIPULACIÓN DE CONCEPTOS EN POLÍTICA PARA ENGAÑARNOS

MANIPULACIÓN DE CONCEPTOS EN POLITICA
MANIPULACIÓN DE CONCEPTOS EN POLÍTICA

Vivimos una época en la que se están mancillando y pervirtiendo palabras, calificativos y conceptos, nobles, altruistas, fundados en valores. Con el mayor descaro se utilizan las palabras democracia, democrático, libertad, progreso, justicia, pueblo, derechos, etc., no en aras de hacer énfasis en su significado para conseguir los fines que representan en la sociedad, sino para, bajo su lema, bajo su paraguas, solapar fines particulares o de grupo, interesados, con objeto de revestirse de algo noble para conseguir sus fines engañando a la colectividad. Somos testigos diariamente, cómo la palabra “demócrata y democracia”, la utilizan diariamente con el mayor descaro personajes y partidos que sus métodos, comportamientos, e incluso su filosofía, son totalitarios. Amparándose en sagrados conceptos son capaces de las mayores tropelías.
No hay nada tan ruin como utilizar este sistema: amparados en ideas aceptadas y apoyadas por la mayoría de los ciudadanos, nuestros próceres y políticos de turno, engolan la voz al pronunciarlas con firmeza, y las utilizan como argumento básico para engañarnos. Ni se sonrojan. Considero que unos tienen un perfil intelectual tan bajo, que piensan que los ciudadanos “nos tragamos” cualquier argumento zafio que nos venden. Otros son tan miserables, que lo hacen con premeditación y alevosía. Los ciudadanos de a pie, la mayoría silenciosa, debemos estar dispuestos a desenmascararlos y a no dejarnos llevar por sus mentiras. El juicio ponderado, lo debe realizar cada cual sobre los sucesos que nos toca vivir.
La solución es educar en valores desde la infancia. Líderes, hombres y mujeres capaces, honrados, conscientes de su responsabilidad, dispuestos a dialogar, dispuestos a llegar a acuerdos, con el convencimiento de que su finalidad es aportar una gestión justa a la sociedad que representan, y que los tacticismos para alcanzar el poder a toda costa, son inmorales. Con estas premisas serían fácil gobernar y llegar a acuerdos.
Ángel Cornago Sánchez


domingo, 18 de septiembre de 2016

LA CORRUPCIÓN NO SÓLO ES ECONÓMICA

LA CORRUPCIÓN NO SÓLO ES ECONÓMICA

La corrupción económica entre los políticos lleva ocupando las portadas de los periódicos desde hace años; probablemente pocos, ya que el problema es muy anterior, casi desde la transición, y se va haciendo público a pesar de los esfuerzos por taparlos.

Bienvenida sea la denuncia. Era un tema que la democracia tenía pendiente y que había que atajar en una lucha sin cuartel para moralizar la vida pública. Debe ser una actitud de “no retorno” y de continua vigilancia, porque es fácil volver a las andadas.

Hay otras corrupciones, tan graves como las económicas y que se dan a diario sin que tengan eco en la opinión pública, adormecida por tanto dislate que con ella se utiliza. Comento algunas.

Los políticos con frecuencia utilizan medias verdades, y a veces incluso mentiras, para denostar al adversario, o para sacar rédito electoral. El “todo vale” para manejar a la opinión y, sobre todo, el voto del ciudadano, es grave, y es algo habitual en el discurso de muchos políticos y, también, de algunos periodistas.
A veces, los argumentos son tan simples y groseros que no se mantienen, y se vislumbra claramente que son sesgados. En realidad, no nos tienen respeto; nos tratan como a ciudadanos de ínfimo nivel intelectual.

También algunos jueces, dependiendo de qué partido les ha votado para formar parte del Consejo del Poder Judicial, dictan sus sentencias. Los jueces deben ser independientes, lo contrario sigue siendo la perversión de la democracia y de su sagrada función.

Algunos medios de comunicación, algunos periodistas, hacen lo mismo. Pervirtiendo su deber de informar con veracidad, sesgan las noticias, cuando no, ponderan con entrevistas preparadas a determinados políticos, intentando ridiculizar, y a veces hasta envilecer, al adversario; hacen lo contrario con los que intentan ensalzar. En vez de hacer información, reflexión, para que el ciudadano sea el que decida con datos lo más objetivos posibles, utilizan informaciones sesgadas, incluso manipuladas, junto a frases o axiomas que todos suscribiríamos, e incluso, unidas a una carga emocional para que sean más eficaces los mensajes y los asumamos con más facilidad.

Los ciudadanos lo tenemos difícil. No debemos dejar que nos manipulen; debemos tener criterios propios informándonos en diversos medios de comunicación, hoy relativamente fácil con internet.

También es corrupción no obrar conforme a la verdad; no cumplir con el deber, con ética profesional. No todo vale.


Ángel Cornago Sánchez

domingo, 22 de noviembre de 2015

LOS FALSOS EXPERTOS NOS PUEDEN MANIPULAR

Expertos
Utilizar este calificativo o disimularlo de tal es una forma ladina de utilizar al ciudadano para mediatizar nuestras opiniones con fines económicos dirigidos al consumo de determinadas sustancias para enriquecer a grupos económicos determinados, o ideológicos, para influir en el voto en las elecciones.
Los expertos son personas con conocimientos muy por encima de la media sobre determinadas materias. Se puede decir que un experto conoce todo lo que se sabe de la materia en la que está especializado, hasta los máximos avances.
La autoridad de un experto emerge de ese saber especial, y su magisterio, sienta cátedra sobre la materia en cuestión. Ese magisterio o ese pronunciamiento del experto, si se le da publicidad en los ambientes del área de influencia, crea estado de opinión, y tiene repercusiones sobre sus decisiones ideológicas, económicas, o de consumo.
Si los expertos lo son realmente y, además son honrados, es un excelente medio para hacernos partícipes de su sabiduría, para abrirnos perspectivas sobre las materias que trata, y que así tomemos las decisiones más adecuadas a la hora de asumir una idea o decidir un consumo, pero en no pocas ocasiones, los expertos dependen directa o indirectamente de los propulsores de ideologías  y estados de opinión que les interesa manipular a la población según sus intereses. Incluso en el ámbito de la investigación científica algunos estudios están sesgados. Es otra de tantas perversiones que se da en la sociedad actual.
Hay muchos expertos honrados trabajando, y muchos de ellos investigando en silencio, y gracias a su trabajo, las ciencias, la medicina y la tecnología, ha avanzado en los últimos lustros. En general tienen poco reconocimiento social ni económico, porque los ídolos sociales, en este momento histórico que estamos viviendo son de cartón-piedra. Muchos voceros de los medios de comunicación, con muy discutible preparación, disfrazados de expertos, propalan opiniones desde el púlpito de las televisiones, bajo las directrices de quien les paga.  No es la verdad lo que buscan y que el ciudadano tenga una idea madura sobre qué quiere votar; los mecanismos suelen ir más a la emoción que a la inteligencia. Tratan de manipular sus decisiones.
Debemos ser críticos con todo lo que vamos a asumir como nuestro.
Ángel Cornago Sánchez