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viernes, 1 de junio de 2018

RESACA DE LA MOCIÓN DE CENSURA

Sí, siento desazón, supongo que como muchos españoles. No por Rajoy que se va, que debería haber dimitido hace mucho tiempo por la corrupción de su partido.
Lo que llega da miedo. Sánchez para mí es un incompetente, con una avaricia desmedida por llegar a ser presidente, sin méritos y sin talla intelectual ni moral para serlo. Además aliándose con quien sea para conseguirlo a costa de renunciar a principios e ideales de los que al parecer carece. Los populistas, los nacionalistas, etc. Es un segundo Zapatero pero peor. La crisis del PSOE sigue, en cuanto a políticos de talla en activo; debería ser el partido más importante del espectro político por su ideología socialdemócrata.

La sesión de ayer del Congreso, fue un fraude; el postureo, los discursos televisados de todos los políticos para el consumo de los ciudadanos cuando nada importaban para la solución final. Todo estaba pactado en los despachos con acuerdos que no sabemos, algunos de ellos probablemente inconfesables.
 El tema de los nacionalistas hay que resolverlo de una vez por todas. Es un tema grave; los nacionalistas con menos de un 2% de los votos deciden la suerte de un país, a puro de chantajes y de concederles prebendas y dinero que proviene de todos los ciudadanos de este país.
Estamos alimentando su supremacismo, reconociéndoles que sus votos valen mucho más que los del resto de los ciudadanos. Lo reconocen nuestros políticos en la ley electoral, y luego para conseguir acuerdos tan importantes como los presupuestos. Habrá que acabar de una vez por todas con este privilegio si este país quiere ser justo y viable. Nos saldría más barato que fuesen independientes. Defiendo esa posibilidad, siempre que sea una mayoría mayoritaria la que la reclame; no se puede dejar "colgados" y sometidos a ciudadanos que se sienten también españoles.
El panorama actual es deprimente.
Ángel Cornago Sánchez

viernes, 7 de abril de 2017

LA PERVERSIÓN DE LA EDUCACIÓN

LA EDUCACIÓN Y SU PERVERSIÓN

Ángel Cornago Sánchez

Estoy convencido, de que educar, es una de las profesiones cuyo ejercicio lleva aparejada una gran carga responsabilidad; si no la mayor.
Educar no es enseñar conocimientos, que también; es, fundamentalmente, formar en valores de justicia, respeto, esfuerzo, solidaridad, tolerancia, humanismo. Ayudar a formar el entramado psicológico e intelectual, con el que los alumnos se van a manejar a lo largo de su vida, de lo que va a depender, sus comportamientos, decisiones; lo que ellos van a aportar a sus hijos y, también, al medio social en el que se desenvuelven.
Un profesor está impartiendo enseñanza desde que entra por la puerta de su clase, con su actitud, con su manejo de las situaciones individuales y colectivas no siempre fáciles. Es un espejo en el que los alumnos se miran, sobre todo si el docente se ha prestigiado a los ojos de sus alumnos. Los educadores junto al medio familiar, tienen una importancia capital en el futuro de los seres humanos, incluso, yo diría que algunos educadores más que los propios padres, con los que suele haber frecuentemente artefactos que distorsionan la comunicación.
Conocedores de esta verdad, partidos políticos totalitarios, nacionalistas, grupos religiosos fundamentalistas, diversos poderes, tratan de sembrar en los educandos, desde el púlpito de autoridad moral y académica que se les presume y no se les discute, teorías y conocimientos, dirigidos a que en el futuro sean militantes de las ideas que ellos tratan de propagar. Muchos, incluso, tergiversan la historia y la acompañan de soflamas,  de emoción, para así aumentar su eficacia.
Me parece de una gravedad palmaria intentar manipular las mentes infantiles para provechos doctrinales políticos o religiosos. Es la perversión de lo que debe ser la educación. Tenemos ejemplos sobrados en el mundo; también próximos.
El momento que vivimos es de miseria humana: corrupción, obsesión por el poder como primer objetivo, y de líderes carismáticos muy peligrosos.
La mayoría silenciosa, cobardemente callada.

Ángel Cornago Sánchez