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miércoles, 7 de septiembre de 2016

RIGOR INTELECTUAL, SIEMPRE NECESARIO, ESPECIALMENTE EN EL MOMENTO ACTUAL.

RIGOR INTELECTUAL


En el momento histórico que estamos viviendo, tal vez más que nunca, en un ejercicio de responsabilidad, es preciso que influyamos en el entorno social que nos toca vivir, cada uno en su ámbito, pero desde una actitud de honradez y rigor intelectual a la hora de enjuiciar las situaciones y expresar las opiniones. No podemos ser esclavos de ideas preconcebidas ni de consignas emanadas por asociaciones, religiones, o partidos políticos, aunque a la postre podamos coincidir con ellas después de reflexionar y valorar sus posturas.
Hoy, los ciudadanos, hastiados ya, contemplamos el espectáculo bochornoso de la lucha irracional, y, a veces, barriobajera entre partidos, utilizando como armas arrojadizas las propuestas del contrario, aunque puedan ser razonables, incluso adecuadas para la mayoría. Han pervertido sus fines. No es el bien de los ciudadanos origen de sus cargos lo que persiguen, sino, unos conservar el poder, y los otros arrebatárselo. En definitiva, el poder por el poder. En esta lucha vale todo. Ni se sonrojan con sus zafios razonamientos. No valoran nuestra capacidad intelectual; piensan que nos engañan con sus actitudes y burdos argumentos. Están jugando con fuego. Algunos, no cumplen los requisitos mínimos deseables para ostentar el cargo de responsabilidad y de decisión que ostentan.
 Mientras, los ciudadanos asistimos decepcionados a ese perverso olvido por parte de las clases políticas que nos dominan. Pienso que el sistema está gastado. La “derecha”, “la izquierda”, tal como las utilizan los protagonistas, no sirven, aunque, probablemente los que no sirven son dichos protagonistas. Sería preciso que la mayoría de esos dirigentes desaparecieran de la escena y fueran sustituidos por otros nuevos, honrados, y con la idea clara de que su objetivo somos los ciudadanos, no conservar o llegar al poder.
Nosotros, también somos responsables. Los dogmatismos del signo que sea nos esclavizan. De hecho, un tanto por ciento nada despreciable de los votos emitidos en las elecciones, son de personas que siempre votan al mismo partido, por ideas preconcebidas. Gracias a que hay otro tanto por ciento que es capaz de otorgar su voto dependiendo del juicio sobre sus actuaciones, los países progresan, por que, la alternancia, el pluripartidismo, el consenso entre los diferentes partidos, es progreso.
El librepensamiento es la base de la vida intelectual. Es preciso no estar sujetos a  dogmatismos en ningún ámbito. El discurso de los partidos huele a naftalina, por caduco, por sesgado, por poco riguroso, por poco respetuoso con la inteligencia de los ciudadanos. Debemos ser capaces del análisis despojado de ideas preconcebidas, lo contrario es una rémora para el progreso y para llegar a posiciones más avanzadas.
El juicio es un ejercicio intelectual que debe ser libre de dogmas políticos y religiosos. La religión es respetable; incluso, si se quiere, adecuada en el ámbito privado, pero no como doctrina en el análisis del quehacer político y social. La militancia política, la simpatía por un partido, también lo es, pero sin sometimiento a sus consignas y a sus líderes si no lo hacen bien y no permiten el debate; antes al contrario, los simpatizantes y militantes, tienen más responsabilidad que los demás para intentar reconducir su deriva y mantenerlos siempre vivos. Esta actitud, los dirigentes respectivos no lo van a consentir; no les interesa militantes con criterio propio, sino personas que acaten las consignas que emergen de la cúpula sin discutirlas: son los militantes que medran, los que van en las listas, pero el suicidio de los partidos, situación a la que ya hemos llegado.
El momento actual en España, es especialmente grave. Nuestros políticos nos están enseñando sus lados más oscuros. Unos más que otros.

            Ángel Cornago Sánchez
           



miércoles, 22 de junio de 2016

EN EL CAMINO POR LA VIDA, NADA HAY PURO COMO LA NIEVE (Reflexión)

Nada hay puro como la nieve.

Ángel Cornago Sánchez

No me gusta el mar cuando me abraza, cuando formo parte de su paisaje, ya sea nadando (es un decir), en una barquichuela o, aunque sea en un gran trasatlántico. Creo que en mis anteriores reencarnaciones y en la cadena de la evolución, nunca fui pez; tal vez pájaro, aunque también siento vértigo en los pisos altos y, en los aviones, me agarro a los asientos en una actitud irracional e idiota.

Seguramente, antes fui gusano. Me gustan los espacios reducidos, con muchos pies en el suelo, incluso con las manos. Me siento cobijado y absorto por sensaciones sublimes de felicidad, cuando estoy en una de esas pequeñas casetas en el monte en medio de una tormenta. En esos momentos, entiendo mi pequeñez, mi intimidad.

Me gusta el calor, aunque sea intenso; me siento reforzado en energía. El frío helador me produce desolación, pero también impulsa mi fortaleza; el viento huracanado expectación indolente; con la lluvia persistente siento cierta tristeza sin visos de futuro. La nieve me inspira pureza, pero una pureza que no comprendo, porque no existe; me gusta contemplarla ensimismado.

Los grandes espacios me apartan de mi mundo. Los espacios reducidos, por arcaicos y humildes que sean, me producen regusto en mi individualidad, aunque fuera el mundo se derrumbe. El fuego, una llama encendida en el suelo o en un hogar, además de calor, me provoca bienestar y sensación de seguridad.

En el lujo me siento intruso, incómodo y zarrapastroso, aunque tampoco soporto a los que por su clase social o por sus puestos de relumbrón me miran por encima del hombro, algo que sufrí con frecuencia cuando era niño. Hay mucho imbécil de cuna, y muchos entre los que renuncian a sus orígenes. Me siento cómodo en la clase social en la que nací, con mi gente de siempre.

No sé nadar, ni volar; tampoco levitar. Prefiero pasar desapercibido cuando no tengo nada importante que decir. A veces siento el impulso, el deber de hablar y, tal vez con compulsión hiero en el tono, y digo lo que pienso como un imperativo e ineludible deber. A veces me traiciono y me callo y, luego, me siento mal o me pongo excusas en las que no creo.

Me hastían los voceros de turno de tal o cual partido político, faltándonos al respeto; nos tratan como a ineptos lanzándonos consignas, frases, palabras, slogans, como si fueran marcas de detergentes, para que compremos su producto, en vez de explicarnos clara, seria y honradamente sus ideas y proyectos. Sus puestas en escena, sus gestos, sus poses, ofenden a la inteligencia.

 Hay muchos imbéciles aupados a los púlpitos de poder, y de podercitos, que se sienten ungidos y con derecho a impartir magisterio sobre los más diversos temas, aunque sean frívolos e incluso analfabetos funcionales. Su mérito: estar en “la pomada”, “el destino”, o más bien su “baboseo” con los diversos mandamases.

Todavía me parece más grave y despreciable la actitud de los intelectuales vendidos, domesticados, o los que con la habilidad del camaleón se adaptan a todas las circunstancias de los poderes de turno por muy divergentes que sean, para seguir parasitando en pos de sus intereses. En ocasiones, además de mediocres, son miserables.

Por eso, como he dicho, no sé nadar, volar, ni levitar; intento andar por el suelo, por la tierra, descalzo para percibir sus latidos, y marchar siempre recto si es posible, para jalonar mi vida de cordura y honradez, aunque, es difícil, porque nada hay puro como la nieve.

Ángel Cornago Sánchez. Derechos reservados.


sábado, 20 de junio de 2015

COMPROMISO DE LA MAYORÍA SILENCIOSA

Compromiso de la mayoría silenciosa.ELECCIONES AUTONÓMICASPARTIDOS POLITICOS
Ángel Cornago Sánchez
Estamos atravesando un momento político especialmente delicado. Por una parte, la situación vivida durante los últimos años en los dos partidos mayoritarios, envueltos en corrupciones generalizadas, que comenzaron siendo para financiarse casi inmediatamente después del advenimiento de la democracia, y acabó convirtiéndose, además, en forma de enriquecimiento personal de políticos de uno y otro signo. Lo cierto es que el clima era irrespirable, y creo, que la mayoría deseábamos un cambio porque ambos partidos estaban infectados.
El cambio se ha producido en las elecciones autonómicas y municipales, habiendo sido castigados los dos grandes partidos, considero que merecidamente. Pero…muchas personas de los partidos populistas que han llegado al poder, están poniendo de manifiesto, su falta de preparación, su sectarismos, realizando gestos que hacen dudar de su actitud y de su capacidad intelectual para asumir responsabilidades tan importantes. El llegar al poder no es una fiesta, como algunos y algunas interpretan, sino una gran responsabilidad, porque se trata de gestionar los bienes públicos y la vida de todos los ciudadanos, no solo de los que les han votado; no se puede frivolizar y hacer gestos para la galería, deben acatar las leyes mientras no se cambien. Este juicio para mí no es definitivo, pero es un síntoma alarmante las declaraciones y hechos que se han producido. Démosles tiempo para que podamos emitir un juicio más certero.
Hay una mayoría silenciosa que no pertenecemos a partidos, que generalmente votamos dependiendo de programas y de resultados anteriores, y que habitualmente estamos callados. Creo que es importante que nos pronunciemos, no por partidos concretos, pero sí por ideas, por actuaciones, reivindicando valores. No descalificando personas, ni partidos, pero sí pronunciándonos. La mayoría silenciosa debemos tener como único interés ayudar a este país a retomar el vuelo, y evitar que vaya de unas manos a otras que no se merecen gobernar. Todo esto evitando un clima de crispación y de descalificaciones. Con respeto.
El momento es delicado pero toda esta situación es un paso adelante. No se podía seguir como estaban los dos grandes partidos. Esta situación también va a servir para que ambos hagan limpieza y se regeneren, y para valorar las actuaciones de los que han llegado.
Insisto la mayoría silenciosa debemos pronunciarnos cada cual en su ámbito.

Ángel Cornago Sánchez

sábado, 21 de febrero de 2015

EL PODER DE LA INFORMACIÓN

El poder de la información

Ángel Cornago Sánchez

Hoy más que nunca, tenemos a nuestro alcance la posibilidad de acceder y adquirir información de los temas más variados. Estamos en la época del conocimiento. Hasta hace unos años, el único vehículo después de los estudios que cada cual tuviera, eran los libros más o menos especializados, algo la televisión, la radio, y poco más. Hoy en día el acceso a la “red” nos permite conocer, además de los temas de enjundia que nos interesan, otros de lo más variados que pueden atraer puntualmente nuestra atención. El desarrollo de internet es una herramienta de un valor incuestionable.
Pero no es oro todo lo que reluce. En la red hay conocimientos de calidad a los que se puede acceder, pero también muchos que no cumplen ningún rigor. Para publicar algo en la red, que se puede leer desde cualquier lugar del mundo, no se exige un mínimo de calidad en el contenido, ni siquiera veracidad; cuando no, son informaciones sesgadas por intereses. Por todo lo cual, es muy importante elegir las fuentes a las que se acude, que sean de garantía, como son las sociedades científicas, grupos o autores de prestigio o fiables por su trayectoria, etc. El exceso de información puede dar lugar a  cierto desconcierto, y exige elegir bien las fuentes. En las redes sociales, hay muchos datos sesgados e interesados, que hay que analizar con independencia y la mente abierta y crítica. Mucho cuidado con las afirmaciones en las redes sociales (Facebook, twitter, etc., muchas de ellas son interesadas y no están contrastadas, y algunas de ellas son claramente falsas con la intención de intoxicar.
La televisión es otro poderoso medio. Generalmente los programas sobre temas concretos suelen ser de calidad y fiables, aunque a veces expresan opiniones que hay que tamizar y contrastar. Si son de temas políticos, son sesgados, a veces hasta límites que rayan la inmoralidad, y ponen en entredicho la profesionalidad de los periodistas y reporteros, que están al servicio de las ideologías de las cadenas que les pagan, que a su vez, pueden estar pagadas con favores o dinero por los poderes correspondientes, y nos venden adoctrinamiento bajo el epíteto de  información.
Otro aspecto a analizar son los anuncios que se presentan en televisión y en las emisoras de radio como información sobre diversos productos y temas, uno muy frecuentemente suele ser la salud. Muchos aportan datos claramente falsos, o que no está contrastados, con el único fin de vender tal o cual producto. Es inmoral, y la comisión que revisa los anuncios, no cumple con su obligación de controlar que lo que trasmiten sea veraz. La finalidad es que el ciudadano compre, pero nos engañan sobre las propiedades del producto en cuestión con una puesta en escena equívoca, dirigida, no a informarnos verazmente del producto, sino a que lo consumamos. Por supuesto, no todo es falso.
Considero debemos ser críticos con lo que tratan de vendernos, sean ideas políticas o productos. Internet, las  redes sociales, los medios de comunicación, tienen un poder incuestionable, que se pueden utilizar y se utilizan para manejar al ciudadano.

Ángel Cornago Sánchez