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viernes, 23 de octubre de 2020

LA POLÍTICA Y LOS APLAUDIDORES

 

LA POLÍTICA Y LOS APLAUDIDORES

 

Produce sonrojo la actuación de los líderes políticos y “su séquito”, cuando actúan ante las cámaras televisivas, ya sea en el Congreso o en entrevistas con la prensa.

Son escenas perfectamente planificadas, donde el gran líder, actúa, representa, explica una serie de mensajes que parecen ensayados en el espejo, con los gestos, la vestimenta y las faramallas que sus asesores consideran convenientes para vender bien su mercancía. El decorado de aplaudidores detrás de su amado líder, palmean con entusiasmo, muchas veces poco convincente y, otras, con aburrimiento mal disimulado. Hasta los tiempos en que prorrumpen en aplausos están preparados. A los que observamos la escena, al menos a mí, me producen vergüenza ajena. Pienso que tienen poca autoestima, o que la mayoría no saben o no quieren saber que solo están ahí para eso, para aplaudir: ¡Vaya destino!

Es en lo que ha caído la política, en representaciones vacuas, sin contenido, cuya finalidad es vendernos su mercancía sin explicarnos claramente la molla, a veces, obviando verdades y otras veces mintiéndonos descaradamente. Es pura estrategia faltándonos al respeto.

Los partidos y sobre todo sus líderes, tienen gran responsabilidad en la degradación de la vida política. Mienten, nos engañan, y cada vez lo hacen con más descaro e impunidad, para lo cual basan sus mensajes e incluso sus puestas en escena, fundamentalmente en estrategias, donde el coro de aplaudidores en el Congreso y en las presentaciones ante la prensa, son el decorado visual y sonoro habitual. Los del “coro” son simple manada, marionetas sin nada que aportar, solo ser el adorno del líder de turno para empezar a batir palmas a la orden prefijada; solo aplaudir y votar lo que les mandan.  Es el espectáculo degradante en que se ha convertido la política.


Ángel Cornago Sánchez

Fotografía: Zamora

 

 

 

 

 

jueves, 23 de marzo de 2017

EL PLEBISCITO NO ES LA MEJOR FORMA DE TOMAR DECISIONES IMPORTANTES

PLEBISCITO

El sistema plebiscitario, o dicho de otra manera, consultar los temas importantes a toda la militancia, o por extensión a todos los ciudadanos, a priori, parece un sistema justo, la quintaesencia de la democracia.
Es unas falacia. Los sistemas plebiscitarios en un principio siempre han servido para apoyar a los convocantes de la consultas. Es revestir de la máxima justicia lo que generalmente es la mayor manipulación, aunque en ocasiones les sale mal.
Sería el método justo si los ciudadanos con derecho a decidir estuvieran bien informados, con conocimientos del tema en cuestión, información veraz sobre sus diversas variables. Pero aun así no todos están capacitados para discernir y enjuiciar determinados temas.
En los congresos de los partidos, los militantes deben elegir a sus cuadros dirigentes, que se supone van a ser los encargados de tomar las decisiones importantes. Se les supone formados, preparados e informados, aunque en el momento actual habría mucho que matizar. Se delega en ellos las decisiones, para eso son elegidos, para que gestionen, para que tomen decisiones. Si son honrados, formados, interesados por el bien de los ciudadanos, de sus votantes, no cabe duda de que es el sistema adecuado. Además, tendrán que dar cuenta de sus decisiones a sus militantes.
Por eso, cuando en temas trascendentales para el país, hacen propaganda a bombo y platillo de que lo van a someter a plebiscito de los militantes, pensando que es la quintaesencia de la justicia democrática, se trata de otra falacia para perseguir intereses personales. Breves consideraciones:
-  Saben que van a poder manipular el resultado para conseguir lo que ellos defienden. Lo cual les concede a los ojos de los demás un sesgo democrático mayor.
-  Eluden su responsabilidad sobre el resultado: ¡lo ha elegido la militancia!
- No se puede jugar con determinados temas importantes que requieren reflexión y largas miras; no se debe votar con el corazón.
Es precisa democracia interna para elegir los cargos de los partidos. Debate profundo de los temas en los congresos que nunca se deben demorar, muchas veces viciado por la propia dirección. Equipos de trabajo especialistas sobre diversos temas para que tomen las decisiones, para eso se les ha elegido y se presupone que están formados. Después tendrán que dar cuenta a sus votantes. Y, muy importante, las decisiones que se tomen deben aunar el bien para el partido pero sobre todo el bien para el país, es decir para los ciudadanos. A es difícil.
 Se puede recurrir al plebiscito en temas muy concretos y fáciles de dirimir, que afecten a la mayoría, pero no en temas políticos de calado que hay que reflexionar. En los plebiscitos se vota con el corazón, en medio de algaradas muchas veces provocadas interesadamente. Lo contrario es manipulación o jugar a la ruleta rusa con un colt 45.


Ángel Cornago Sánchez