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viernes, 6 de octubre de 2017

MANIPULACIÓN DE CONCEPTOS EN POLÍTICA PARA ENGAÑARNOS

MANIPULACIÓN DE CONCEPTOS EN POLITICA
MANIPULACIÓN DE CONCEPTOS EN POLÍTICA

Vivimos una época en la que se están mancillando y pervirtiendo palabras, calificativos y conceptos, nobles, altruistas, fundados en valores. Con el mayor descaro se utilizan las palabras democracia, democrático, libertad, progreso, justicia, pueblo, derechos, etc., no en aras de hacer énfasis en su significado para conseguir los fines que representan en la sociedad, sino para, bajo su lema, bajo su paraguas, solapar fines particulares o de grupo, interesados, con objeto de revestirse de algo noble para conseguir sus fines engañando a la colectividad. Somos testigos diariamente, cómo la palabra “demócrata y democracia”, la utilizan diariamente con el mayor descaro personajes y partidos que sus métodos, comportamientos, e incluso su filosofía, son totalitarios. Amparándose en sagrados conceptos son capaces de las mayores tropelías.
No hay nada tan ruin como utilizar este sistema: amparados en ideas aceptadas y apoyadas por la mayoría de los ciudadanos, nuestros próceres y políticos de turno, engolan la voz al pronunciarlas con firmeza, y las utilizan como argumento básico para engañarnos. Ni se sonrojan. Considero que unos tienen un perfil intelectual tan bajo, que piensan que los ciudadanos “nos tragamos” cualquier argumento zafio que nos venden. Otros son tan miserables, que lo hacen con premeditación y alevosía. Los ciudadanos de a pie, la mayoría silenciosa, debemos estar dispuestos a desenmascararlos y a no dejarnos llevar por sus mentiras. El juicio ponderado, lo debe realizar cada cual sobre los sucesos que nos toca vivir.
La solución es educar en valores desde la infancia. Líderes, hombres y mujeres capaces, honrados, conscientes de su responsabilidad, dispuestos a dialogar, dispuestos a llegar a acuerdos, con el convencimiento de que su finalidad es aportar una gestión justa a la sociedad que representan, y que los tacticismos para alcanzar el poder a toda costa, son inmorales. Con estas premisas serían fácil gobernar y llegar a acuerdos.
Ángel Cornago Sánchez


viernes, 8 de enero de 2016

LAs DERIVAS DEL PODER.




LAS DERIVAS DEL PODER

El poder cambia al ser humano. No sé qué autor dijo, que para saber cómo son realmente las personas hay que valorarlas cuando ostentan poder.

Es sabido que el poder se persigue y es muy difícil, yo diría que imposible, que alguien llegue a tener una cota de poder importante y no la haya buscado de una u otra manera. Es lícito, siempre que el fin no sea el propio provecho, sino los objetivos para los que ha sido creado, y siempre que para conseguirlo se respeten las normas éticas.

Es cierto que el poder tiene sus servidumbres, una de ellas, tal vez la más importante, que hay que renunciar "ocasionalmente" a determinadas convicciones en pos de mantener la eficacia, aunque frecuentemente, dicho argumente se trastoca y se utiliza como excusa para mantener el poder, perseguir fines interesados, partidistas e incluso personales. Supone la perversión del objetivo del poder en política, que debería ser el servicio a los ciudadanos y no el poder en sí. Con asiduidad, los grupos y partidos políticos se creen ungidos de razón, de ética, de supremacía moral, y sintiéndose salvadores, se escudan para su praxis en el axioma de Maquiavelo: el fin justifica los medios. Fundándose en él, pasan por encima de principios, comenten injusticias, incluso llega un momento que se cae en la “miseria moral”, en el “todo vale”, para conseguir sus fines. Algunos van más allá y en una deriva de descomposición moral, han hecho y se siguen haciendo las mayores tropelías. Incluso grupos, apoyándose en psicópatas, se han justificado y se justifican para matar; hay numerosos ejemplos. Los gobiernos tienen sus “cloacas del estado” donde también rige tal principio.


Los poderosos o aspirantes a tales sin principios, los salvadores, son el cáncer de las sociedad libres. El otro cáncer son los corruptos, los explotadores, los que utilizan la política para su propio beneficio. Los ciudadanos somos los sufridores en manos de unos y otros. La solución son mujeres y hombres con ideales, preparados, formados, honrados, regidos por principios. En este momento estamos lejos.

Ángel Cornago Sánchez
Fragmente de mi libro "Arraigos, melindres y acedías" Eds. Trabe.