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lunes, 23 de julio de 2018

PROYECTO DE VIDA Y FELICIDAD (Resumen)


            PROYECTO DE VIDA Y FELICIDAD

No tiene relación, necesariamente, con la religión, ni tampoco con la trascendencia. En este caso se trata de «vivir por algo». Tener un objetivo que justifique la trayectoria en la vida. Puede ser el caso de las profesiones vocacionales, como la medicina, la judicatura, la escritura o el arte en cualquier rama, la educación, la de los científicos e investigadores, u otro trabajo que se intente hacer con la máxima calidad. A veces en determinados es difícil por el tipo de ocupación u otras circunstancias, pero hay que intentar, al memos, hacer el "trabajo bien hecho". Y también objetivos individuales, que no necesariamente tengan que ser profesionales o de trabajo como: aficiones, pertenencias a grupos de carácter lúdico, altruistas, etcétera, o cualquier otro que haga sentir la vida plena. Escribe J.A. Marina: «Quien no aspira a nada nunca puede ser defraudado […] La carencia de deseos nos lleva a la abulia. La proliferación de deseos a la insatisfacción permanente».[1]
Por sí mismos estos proyectos de vida son capaces de compensar muchas infelicidades, y de conseguir mucha felicidad; y en todo caso de darle sentido a la existencia. Hay otros muchos factores que influyen en la felicidad.
De mi libro "Salud y felicidad". Edt. SalTerrae


[1] MARINA, J.A., El laberinto sentimental, Anagrama, 1996, p.224.

viernes, 7 de abril de 2017

LA PERVERSIÓN DE LA EDUCACIÓN

LA EDUCACIÓN Y SU PERVERSIÓN

Ángel Cornago Sánchez

Estoy convencido, de que educar, es una de las profesiones cuyo ejercicio lleva aparejada una gran carga responsabilidad; si no la mayor.
Educar no es enseñar conocimientos, que también; es, fundamentalmente, formar en valores de justicia, respeto, esfuerzo, solidaridad, tolerancia, humanismo. Ayudar a formar el entramado psicológico e intelectual, con el que los alumnos se van a manejar a lo largo de su vida, de lo que va a depender, sus comportamientos, decisiones; lo que ellos van a aportar a sus hijos y, también, al medio social en el que se desenvuelven.
Un profesor está impartiendo enseñanza desde que entra por la puerta de su clase, con su actitud, con su manejo de las situaciones individuales y colectivas no siempre fáciles. Es un espejo en el que los alumnos se miran, sobre todo si el docente se ha prestigiado a los ojos de sus alumnos. Los educadores junto al medio familiar, tienen una importancia capital en el futuro de los seres humanos, incluso, yo diría que algunos educadores más que los propios padres, con los que suele haber frecuentemente artefactos que distorsionan la comunicación.
Conocedores de esta verdad, partidos políticos totalitarios, nacionalistas, grupos religiosos fundamentalistas, diversos poderes, tratan de sembrar en los educandos, desde el púlpito de autoridad moral y académica que se les presume y no se les discute, teorías y conocimientos, dirigidos a que en el futuro sean militantes de las ideas que ellos tratan de propagar. Muchos, incluso, tergiversan la historia y la acompañan de soflamas,  de emoción, para así aumentar su eficacia.
Me parece de una gravedad palmaria intentar manipular las mentes infantiles para provechos doctrinales políticos o religiosos. Es la perversión de lo que debe ser la educación. Tenemos ejemplos sobrados en el mundo; también próximos.
El momento que vivimos es de miseria humana: corrupción, obsesión por el poder como primer objetivo, y de líderes carismáticos muy peligrosos.
La mayoría silenciosa, cobardemente callada.

Ángel Cornago Sánchez