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viernes, 2 de diciembre de 2016

RESPONSABILIDAD COMO CIUDADANO. LA MAYORÍA SILENCIOSA.

LA MAYORÍA SILENCIOSA. RESPONSABILIDAD COMO CIUDADANO
Ángel Cornago Sánchez

Ser rompedor, a veces lleva a replegarse asustado por la repercusión y, a veces, hasta escándalo que suponen tus ideas, sobre todo entre la clase dominante; incluso entre las personas próximas que, una veces intuyen el riesgo que conlleva, y otras, porque la mayoría tienden a aliarse con lo que predomina, con los ganadores de cada momento. Te hacen dudar de que seas un tipo raro.
Falsa sensación. Esta inseguridad provocada por los poderes, pero también por los vulgares, por los conservadores de cada momento, por los tiranizados, por los mediocres, trata de poner freno a todo lo que cambie las reglas de juego, a todo lo que perturbe su aburrida o interesada estabilidad.
Los pseudo-progres, son más de lo mismo disfrazados de rompedores, de nuevos con conceptos viejos; no buscan que seamos conscientes, reflexivos, analíticos, sino que tratan de vendernos su propia mercancía para que nos convirtamos en sus aliados.
El entorno intentará que vuelvas al cauce de la vulgaridad, que ellos llamarán lo correcto y lo civilizado, que sigas los cauces establecidos por el poder correspondiente o por los que se titulan progresistas. Es lo que tratan de hacer todos los poderes, también los que aspiran a conseguirlo, disfrazados de corderos. A ninguno les interesa las mujeres y hombres libres, reflexivos, con criterio, conscientes de sus decisiones, sino adornar sus mensajes con envoltorios sugerentes, para que lo engullamos más fácilmente.

El camino es otro. Cultivar el librepensamiento; para eso es conveniente beber en diversas fuentes y darse cuenta de cuales son de fiar, y cuales no, y, sobre todo, quienes son de fiar y quienes no; algunas soflamas se pueden desechar fácilmente por su grosera manipulación, lo mismo que a determinados voceros de medios de comunicación, y a determinadas personas. Otros recurren abiertamente a la mentira para manipularnos, las lanzan en la redes sociales sin el menor pudor para intoxicar al ciudadano.
En este mundo que vivimos, es difícil mantener la honradez intelectual, la reflexión, la deliberación sobre temas que a todos nos atañen, por la agresión constante que supone el intento de manipulación de unos y de otros para conseguir sus intereses partidistas. Los ciudadanos y ciudadanas nos encontramos en medio, sacudiéndonos a políticos de partidos convencionales que han degradado la vida pública, y atónitos al observar  a los que parecen llegar, la mayoría con su frivolidad y precario nivel intelectual, sus sectarismos fundamentalistas, y sus gestos alocados para consumo de sus aliados. Curiosamente, con premura adoptan las costumbres, gestos, prebendas y privilegios, de la clase dominante que antes criticaban: les gusta estar en la “pomada”, en las fotografías de los medios de comunicación, y como no, gozar de las prebendas económicas, viajes, etc.
Precisamos un mundo de “Quijotes”, sin perder de vista a “Sancho Panza”, con cerebros bien amueblados, honrados, dispuestos a implicarse. En este momento la ciudadanía estamos huérfanos además de hartos. La mayoría silenciosa debe buscar su norte de forma honrada y responsable, y pronunciarse libremente, sin complejos.

            Ángel Cornago Sánchez

domingo, 23 de octubre de 2016

SIMPATIZANTE- VOTANTE, AFILIADO, CARGO DEL PARTIDO; UNA OPINIÓN DESPUÉS DE LA DECISIÓN

SIMPATIZANTE- VOTANTE, AFILIADO, CARGO DEL PARTIDO

En esta guerra de discrepancias y opiniones encontradas sobre qué debería hacer el partido socialista respecto a la investidura de Mariano Rajoy, es preciso analizar la responsabilidad de cada cual a la hora de tomar opción sobre qué decisión tomar, si votar en contra o abstenerse. Todos podemos opinar, los simpatizantes que se supone que son, o somos también los votantes, pero, sobre todo, los militantes, y los cargos del partido.
Todos pueden tener su criterio y, si lo manifiestan públicamente, sería conveniente que lo razonaran y lo explicaran, entre otras cosas para compartir con otros sus razones que, tal vez, pueden ser adecuadas y puedan sumar aliados a su postura. En mi caso, todavía no he escuchado ni leído una razón de peso para “no abstenerse”. Domina el "no, por el "no".
El simpatizante-votante, ante cualquier tema controvertido como el actual, puede opinar y dejarse llevar por “lo que le pide el cuerpo”, aunque no sea lo mejor para el partido; no precisa razonarlo. No tiene que dar cuentas a nadie, solo a su conciencia y a su sentido común. Los militantes también pueden dejarse llevar por su juicio pasional; solo los une al partido una firma.
Pero no todos pueden manifestarse en temas trascendentes sin fundamentar su decisión. Me explicaré. Los cargos del partido tienen una gran responsabilidad. Entiendo que “el cuerpo les pueda pedir votar “no” a la investidura de Rajoy”; pero, sobre todo en casos de trascendencia, no son libres para hacer lo que les “salga de las tripas”, y, están obligados después de una catarsis frente a espejo o de apretar los puños, decidir lo que sea mejor para el partido y, para eso, deben ser honrados y fríos al analizar las opciones y las posibles consecuencias. Deben optar por lo mejor para el futuro del partido.
Pienso, que el PSOE, en este momento, tiene la suerte de tener a  Javier Fernández y a una serie de personas “templadas” como él, que anteponen los intereses de su partido y los del país, para decidir la “abstención”, que no es lo mismo que “apoyar”; (se están confundiendo los conceptos de forma interesada). Pueden liderar el partido, renovarlo curando sus heridas y, quien sabe, si en un futuro no muy lejano ser opción de gobierno.
Otro argumento no despreciable, el PSOE con esta opción ha hecho un excelente servicio al país. El “no”, y los que abogaban por esta opción, nadie sabe adonde nos querían llevar, además de a terceras elecciones, y a un más que posible mayor descalabro del PSOE.
Ángel Cornago Sánchez

 Fotografía tomada de Internet. "Estrella Digital"

lunes, 21 de marzo de 2016

LA EDUCACIÓN Y SU PERVERSIÓN

IMPORTANCIA DE LA EDUCACIÓN.

Ángel Cornago Sánchezeducación

Estoy convencido, de que educar, es una de las profesiones cuyo ejercicio lleva aparejada una gran carga responsabilidad; si no la mayor.
Educar no es enseñar conocimientos, que también; es, fundamentalmente, formar en valores de justicia, respeto, esfuerzo, solidaridad, tolerancia, humanismo. Ayudar a formar el entramado psicológico e intelectual, con el que los alumnos se van a manejar a lo largo de su vida, de lo que va a depender, sus comportamientos, decisiones; lo que ellos van a aportar a sus hijos y, también, al medio social en el que se desenvuelven.
Un profesor está impartiendo enseñanza desde que entra por la puerta de su clase, con su actitud, con su manejo de las situaciones individuales y colectivas no siempre fáciles. Es un espejo en el que los alumnos se miran, sobre todo si el docente se ha prestigiado a los ojos de sus alumnos. Los educadores junto al medio familiar, tienen una importancia capital en el futuro de los seres humanos, incluso, yo diría que algunos educadores más que los propios padres, con los que suele haber frecuentemente artefactos que distorsionan la comunicación.

Conocedores de esta verdad, partidos políticos totalitarios, nacionalistas, grupos religiosos fundamentalistas, diversos poderes, tratan de sembrar en los educandos, desde el púlpito de autoridad moral y académica que se les presume y no se les discute, teorías y conocimientos, dirigidos a que en el futuro sean militantes de las ideas que ellos tratan de propagar. Muchos, incluso, tergiversan la historia y la acompañan de soflamas,  de emoción, para así aumentar su eficacia.
Me parece de una gravedad palmaria intentar manipular las mentes infantiles para provechos doctrinales políticos o religiosos. Es la perversión de lo que debe ser la educación. Tenemos ejemplos sobrados en el mundo; también próximos.
El momento que vivimos es de miseria humana: corrupción, obsesión por el poder como primer objetivo, y de líderes carismáticos muy peligrosos.
La mayoría silenciosa, cobardemente callada.


Ángel Cornago Sánchez

domingo, 11 de enero de 2015

Rigor y honradez intelectual. Librepensamiento.

Rigor y honradez intelectual. Librepensamiento
 Ángel Cornago Sánchez

En el momento histórico que estamos viviendo, tal vez más que nunca, es preciso que influyamos en el entorno social que nos toca vivir, cada uno en su ámbito, pero desde una actitud de honradez y rigor intelectual a la hora de enjuiciar las situaciones y expresar las opiniones. No podemos ser esclavos de ideas preconcebidas ni de consignas emanadas por asociaciones, religiones, o partidos políticos, aunque a la postre podamos coincidir con ellas después de reflexionar y valorar sus posturas
Hoy, el espectáculo bochornoso que habitualmente contemplamos, es la lucha entre partidos, utilizando como armas arrojadizas las propuestas del contrario, aunque puedan ser razonables e incluso adecuadas para la mayoría. Han pervertido sus fines. No es el bien de los ciudadanos origen de su investidura lo que persiguen, sino, unos conservar el poder, y los otros arrebatárselo. En definitiva, el poder por el poder. En esta lucha vale todo. Ni se sonrojan con sus zafios razonamientos. No valoran nuestra capacidad intelectual; piensan que nos engañan con sus actitudes y burdos argumentos. Están jugando con fuego.
 Mientras, los ciudadanos asistimos impasibles a ese perverso olvido por parte de las clases políticas que nos dominan. Pienso que el sistema está gastado. La “derecha”, “la izquierda”, tal como las utilizan los protagonistas, no sirven, aunque probablemente los que no sirven son dichos protagonistas. Sería preciso que la mayoría de esos dirigentes desaparecieran de la escena y fueran sustituidos por otros nuevos, honrados y con la idea clara de que su objetivo somos los ciudadanos, no conservar el poder.
Nosotros también somos responsables. Los dogmatismos del signo que sea nos esclavizan. De hecho, un tanto por ciento nada despreciable de los votos emitidos en las elecciones, son de personas que siempre votan al mismo partido, por ideas preconcebidas, aunque hayan hecho las mayores tropelías. Gracias a que hay otro tanto por ciento que es capaz de otorgar su voto dependiendo del juicio sobre sus actuaciones, los países progresan.
El librepensamiento es la base de la vida intelectual. Es preciso no estar sujetos a  dogmatismos de cualquier ámbito. El discurso de los partidos de derechas y de izquierdas huele a naftalina, por caduco, por sesgado, por poco riguroso, por poco respetuoso con la inteligencia de los ciudadanos. Debemos ser capaces del análisis despojado de ideas preconcebidas, lo contrario es una rémora para el progreso y para llegar a posiciones más avanzadas. El juicio es un ejercicio intelectual que debe ser libre de dogmas políticos y religiosos. La religión es respetable, incluso si se quiere, adecuada en el ámbito privado, pero no como doctrina en el análisis del quehacer político y social. La militancia, la simpatía por un partido, también lo es, pero sin sometimiento a sus consignas y a sus líderes si no lo hacen bien y no permiten el debate; antes al contrario, los simpatizantes y militantes, tienen más responsabilidad que los demás para intentar reconducir su deriva y mantenerlos siempre vivos. Esta actitud, los dirigentes respectivos no lo van a consentir; no les interesa militantes con criterios propios, sino personas que acaten las consignas que emergen de la cúpula sin discutirlas: son los militantes que medran, los que van en las listas, pero el suicidio de los partidos, situación a la que ya hemos llegado. Los ciudadanos, en el momento histórico que vivimos, tenemos la responsabilidad de implicarnos en la sociedad. Realmente produce desazón, los análisis sesgados y con intenciones perversas, de muchas personas.rigor intelectual

"Sólo los peces muertos nadan con la corriente." [Malcolm Muggeridge]
            Ángel Cornago Sánchez