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sábado, 5 de diciembre de 2020

APUNTE SOBRE EL ARTE HOY


 

APUNTE SOBRE EL ARTE HOY

 

En teoría, el arte, tanto si lo contemplamos como si lo creamos en alguna de sus manifestaciones, nos eleva a un nivel mental fuera de la vida ordinaria y de la razón. Nos idealiza la vida cotidiana ungiéndola de sentimiento y de emoción. La contemplación y la creación de arte, nos eleva. En “ese momento” somos nobles, en una contemplación o creación desinteresada. Es lo mejor que hay en nosotros. Pero solo dura el tiempo de crear, de contemplación o de encantamiento si se consigue; después, se puede volver a ser vulgar, aunque a la larga, nos puede hacer mejores porque potencia aptitudes nobles.

El arte no sirve para nada en un mundo práctico. Sirve para elevarnos a estados de conciencia especiales. Eso es lo destacable.

¿Por qué el ser humano que ha evolucionado para sobrevivir y reproducirse, en un momento dado utiliza el lenguaje simbólico creando arte, en forma de pinturas, danza, música, palabras, relatos…? Probablemente para trascender de lo cotidiano.

El arte es algo subjetivo. Hay que mirarlo con ojos determinados para admirarlo. En sí, es solo materia que carece de cualquier utilidad. El salto de la utilidad al arte, se produce en el hombre primitivo cuando en un hueso de animal, utensilio con el que cortar o perforar, talla el mango; es cuando le adorna la empuñadora lejos de la utilidad, cuando comienza a hacer arte dejándose llevar por su imaginación, por la emoción, por su inspiración probablemente en la observación en la naturaleza, o en un hecho que ha vivido y le ha impresionado. Las escenas de caza pintadas con pigmentos en las paredes de las cuevas y las escenas familiares se crearon con intención de rememorar hechos, o afectos a personas o animales domésticos.

Hoy, el arte, que en esencia no sirve para nada práctico, en este mundo vertiginoso dominado por la tecnología y por el principio de utilidad, y decadente en valores, está desnaturalizado, incluso mucho del arte que se titula como tal, con un lenguaje en muchas ocasiones imposible de entender, se sitúa en vanguardias catapultadas por intereses. Por supuesto que hay corrientes artísticas excelentes buscando nuevos caminos de expresión.

Considero es importante cultivar y potenciar todas las expresiones artísticas, así como la espiritualidad laica. La espiritualidad religiosa, se basa en creencias, y pertenece al ámbito de lo privado; si no es fundamentalista, no tiene porqué interferir.

Ángel Cornago Sánchez

 Fotografía propia. Ribera Sacra del Sil

 

 


domingo, 23 de agosto de 2020

EVOLUCIÓN PERSONAL

 

EVOLUCIÓN PERSONAL

 

La evolución personal no acaba nunca. Nuestras primeras verdades de creencias y comportamientos, provienen de la educación, tanto en la familia como en las escuelas y colegios. Estás verdades, -no me refiero a conocimientos técnicos-, tienen una fuerza inusitada, porque se imbuyen en una edad muy temprana y están basadas, en el caso de la familia, en la confianza y en una mezcla de cariño y autoridad. Las de las escuelas y colegios, también tienen mucha fuerza, aunque en este caso dependerá mucho de la credibilidad y valoración de la persona que las imparte. A partir de la adolescencia puede aparecer ya el sentido crítico con todo lo imbuido.

Con los años, la evolución saludable es que vayamos poniendo en tela de juicio las enseñanzas en valores y verdades adquiridas pasivamente. En ocasiones no es fácil porque están grabadas y aderezadas con cariño, autoridad, a veces culpa y, frecuentemente, la necesidad por seguridad de asirse a postulados, aunque no estén madurados y asumidos.

 Después, vamos conformando la propia urdimbre de verdades importantes espigadas en los combates de la evolución social, en las lecturas, en las reflexiones, en la experiencia. Nos vamos quedando con el poso y siempre debemos tener en cuenta a la hora de tomar posturas, “siempre”, el ambiente social, porque, no todo vale ni en todos los momentos. El ambiente social dominante creado por los diversos poderes interesados, va a pretender unificarnos, más en este momento histórico que vivimos en el que la comunicación está en manos de grupos de interesados en manejarnos. No les interesa que seamos librepensadores.

En este mundo actual tan complicado, con intereses espurios de grupos económicos supranacionales tan importantes, con miras exclusivamente de rentabilidad, o de poder político para el manejo social, con una desidia moral alarmante, los ciudadanos de a pie somos meros peones cuando tenemos que votar, mediatizados y utilizados con técnicas de marketing, incluso con sucesos provocados, para manejarnos en el voto según sus intereses.

Intentan que seamos ciudadanos amorales, y como mínimo frívolos, con pseudovalores que ellos proponen con sus medios de comunicación; que seamos ciudadanos acríticos, adormilados por el fútbol, por “Sálvame”, con las apuestas, con las drogas, etc. y con temas parecidos, para que el manejo sea más fácil.

Muy importante no dejarnos llevar, y tener sentido crítico, cada cual con sus valores.


Ángel Cornago Sánchez

 

 

miércoles, 4 de marzo de 2020

LA CARTA DE LA TIERRA


LA CARTA DE LA TIERRA

La “Carta de tierra” en 1997, fue una declaración de intenciones en la que estaban implicados los más importantes organismos internacionales. Fue una declaración de principios morales, progresistas por ser humanistas, por ser morales. En el verdadero sentido de progresismo, no en esa manipulación de este concepto y otros teóricamente justos que hoy se practica sin pudor.
Simplemente una cata de lo que propugna la Carta de la Tierra: “hay que luchar por lo necesario, pero a partir de ahí, hay que luchar por ser, no por tener”. El concepto es de una importancia capital. Es muy aplicable a este mundo artificial que nos está tocando vivir. Es un ideal, y como ideal, necesario para avanzar, aunque la propia naturaleza humana va a intentar transgredirlo continuamente. Tal vez es la esencia de los humanos, en todas las razas, continentes y épocas: poner sus manos sucias en conceptos nobles y asumibles por todos, para desde ahí utilizarlos en su propio provecho para engañar a los ciudadanos.
Considero que somos solidarios, curiosamente, mientras se lucha por lo necesario. Cuando se ha conseguido, algunos, más o menos encarnizadamente, persiguen privilegios, ser más en sus entornos, tener más; siempre, en todas las épocas, también en los llamados países comunistas, donde las élites se han comportado como dictadores repartiendo la miseria, pero la cúpula del poder en los diversos ámbitos ha sido “casta”. La historia es terca.
Por supuesto que hay idealistas, pero, en general, no están en los órganos de poder; no juegan con las mismas cartas que los tiburones; ellos no se permiten hacer trampas, sin embargo, los “escualos”, justificando sus fines, son capaces de todo. Los idealistas suelen ser aparcados o se autoexcluyen, porque tampoco comulgan con determinados métodos: “mentir, manejar, utilizar la fuerza…”
Como propugna la carta de la tierra, una vez conseguido lo necesario, deberíamos intentar “ser”, que pasa por ejercer una vida fundada en valores, como potenciar los afectos, las relaciones de igual a igual, la solidaridad, la justicia, la cultura, el trabajo bien hecho, el arte, la honradez…
Todos seríamos más felices, pero, creo que es una utopía, es la antítesis de lo que somos. El camino: aumentar el número de ciudadanos concienciados, informados, honestos, con ideales, que no nos dejemos manipular por los tiburones, para intentar conseguir una sociedad lo más humana y justa posible.
 Ángel Cornago Sánchez
Fotografía: Desembocadura del Miño.


viernes, 14 de febrero de 2020

NACIONALISMOS


NACIONALISMOS

Los nacionalismos tienen aspectos positivos, que pueden ser asumidos con gusto por la población, el principal, el no verse engullidos por la globalización en la que todos estamos inmersos, en cuanto a consumos, ideas políticas y manejo.
Estamos manipulados por diversos suprapoderes económicos e ideológicos. Los medios de comunicación, principal fuente de información, son propiedad de dichos poderes. Intentan hacer adeptos con programas frívolos, para después lanzarnos los mensajes que les interesa. No les interesa personas con criterio, quieren analfabetos funcionales para manejarnos mejor. No es nada nuevo, el poder siempre ha utilizado métodos para tener sometida a la población. Los señores feudales y las dictaduras de izquierdas y de derechas utilizaban la fuerza. Esta forma de dominio, es más sibilina. Estamos, en una democracia maniatada.
Teóricamente, el nacionalismo sería refugio y defensa contra estos males. La identidad nacional, la tribu, en contraposición a la globalización que tiende a convertirnos en manada, es sugerente. El nacionalismo pondera conservar costumbres, folklore, cultura, valores, en definitiva, conservar las raíces y, en teoría, vivir una vida más humana.
No hay que olvidar que la globalización también es progreso. Gracias a ella los saberes se han universalizado, la cultura, los avances científicos. Algo a lo que no se puede renunciar.
Pero, un nacionalismo así, es soñar. Sería un estado ideal, pero difícilmente se puede llevar a la práctica. Los “tiburones”, se encargarían de conseguir poder para manipular a la tribu. Los dictadores de izquierdas y de derechas intentarían, de forma sibilina o a la fuerza manejarnos. Los idealistas, casi siempre se quedan por el camino en la lucha por el poder. Los que llegan no son los mejores. Suelen ser los más avariciosos, crueles, los de menos escrúpulos, a veces incluso psicópatas. Hay estudios suficientes que lo avalan. Hay excepciones.
El nacionalismo sería remedio ante la globalización, regidos por sistemas fundados en valores y, realmente democráticos, asumiendo los avances de la globalización. Este es un ideal tal vez imposible de alcanzar. Abundaré sobre el tema.
Fotografía, Motilla de Daimiel
Ángel Cornago Sánchez



martes, 26 de noviembre de 2019

COMPROMISO


COMPROMISO

Compromiso, supone una fuerza que nace desde dentro. Es una obligación moral que nos imponemos voluntariamente. A veces puede coincidir, circunstancialmente, con leyes o grupos políticos, religiosos, pero no es lo mismo que obedecer sus dictados, y, manteniendo siempre la independencia.
El compromiso nace de los más profundo, y supone asumir la lealtad con uno mismo. No es una obligación, que generalmente es impuesta por las circunstancias como puede ser el trabajo, normas de circulación, leyes, etc.
El compromiso es asumido mediante una reflexión y decidido con un convencimiento profundo. Cumplir sus dictados, produce sensación de conciencia limpia, sobre todo si se cumple “a pesar de”. Aumenta la autoestima y da razón de ser a la propia existencia y a nuestro proyecto de vida como seres individuales. Son esas obligaciones que nos imponemos y nos hace mejores. Son lealtades con nosotros, y con los otros, con ideas, con valores, con proyectos altruistas. Nos hace más humanos, más grandes.
En esta sociedad en crisis, es necesario un rearme moral y necesitamos crear compromisos, cada cual en su ámbito, para intentar hacer un mundo mejor, más justo, desterrando y denunciando la impostura, la mentira, las utilizaciones por los grupos de poder, no siendo cómplices.
Por supuesto que no estoy hablando de ser quijotes; me refiero a tomar posturas ante la vida, incluso contando con que no vamos a ser héroes y que vamos a cometer fallos. Pero, es imprescindible saber donde está el norte para mejorar la sociedad y el mundo que nos toca vivir.
Imprescindible, no estar sometidos a los dictados de grupos de poder, ya sea económicos o ideológicos. Hay intelectuales de uno y otro signo que son acólitos de sus grupos, propagadores de sus consignas, o que buscan su utilidad personal. Es la antítesis del compromiso.
La antítesis del compromiso, es regirse por el principio de utilidad personal o de grupo.
El principio de utilidad es el que utilizan los partidos políticos; su objetivo es mantenerse o llegar al poder, y toda su estrategia está basada en ese fin. No les importar hacer promesas que no van a cumplir o que van a beneficiar a determinados grupos que les interesa arrastrar con sus votos.
Obsceno es el lenguaje que algunos utilizan. Hablan de democracia, cuando, la pervierten de forma descarada y torticera, pues en su praxis y en sus proclamas, son totalitarios incluso defienden la violencia con el mayor descaro.
Estamos en un momento grave de crisis política Lo mejor que tiene este país son sus ciudadanos, mucho más maduros de lo que creen sus gobernantes.


Ángel Cornago Sánchez


domingo, 9 de julio de 2017

MINDUNGUIS

Mindunguis

No hace mucho tiempo, leí el calificativo que dedicaba una persona se supone que culta e instruida, a intelectuales no conocidos, o a personas que cultivan y trabajan el pensamiento, aunque no están en los podios de la fama, o ni siquiera son conocidos. Los etiquetaba de “mindunguis”, en general, para denostar sus opiniones. Mindungui, quiere decir “don nadie”, persona sin importancia, sin influencia.
Por supuesto, no estoy de acuerdo. Yo creo que casi nadie es “mindungui”, excepto los “faroleros”, los petulantes, que piensan que por su posición o por su título tiene ganada la acreditación de sus opiniones. También, somos testigos con frecuencia, de ídolos de cartón piedra, de papel couché, de tertulianos de muy dudoso nivel, de deportistas, etc que se permiten, fundamentalmente en las televisiones, opinar sobre los más diversos temas, desde los púlpitos que le proporcionan los medios de comunicación, en un enfoque generalmente frívolo.
En mi ya larga vida, he escuchado opiniones agudas, certeras y de análisis inteligente de situaciones, a personas apenas sin formación, y he sido testigo de opiniones vacuas y frívolas de personas con títulos académicos.
El respeto a las opiniones de cada cual hay que ganárselo, no depende de los títulos. De hecho, estamos asistiendo en el momento histórico que vivimos a personas de nivel intelectual muy bajo ostentando puestos de responsabilidad, que piensan que están ahí para sacarnos de la ignorancia y regir nuestros destinos. Creo que nunca ha habido tanto “mindungui” en este país ostentando puestos de responsabilidad. Y lo grave es que, como no podría ser de otra manera, no se saben ignorantes y se creen con derecho a dirigir nuestras vidas. Suelen tener un tufo totalitario y, escasito en valores. Para mí, estos son los verdaderos “mindunguis” que tenemos que soportar.

Ángel Cornago Sánchez 

sábado, 5 de noviembre de 2016

MANIPULACIÓN Y PERVERSIÓN DE CONCEPTOS POR PARTE DE LOS POLITICOS

Manipulación

Vivimos una época en la que se están mancillando palabras y conceptos altruistas, nobles, fundados en valores. Con el mayor descaro se utilizan las palabras democracia, libertad, liberación, progreso, justicia, etc., no en aras de hacer énfasis en su significado para conseguir los fines que representan en la sociedad, sino para, bajo su lema, bajo su paraguas, solapar fines particulares o de grupo, interesados y muchas veces corruptos, con objeto de revestirse de algo noble para conseguir sus fines engañando a la colectividad.
No hay nada tan ruin como utilizar este sistema: amparados en ideas aceptadas y apoyadas por la mayoría de los ciudadanos, nuestros próceres y políticos de turno, engolan la voz al pronunciarlas con firmeza, y las utilizan como argumento básico, cuando debajo se esconden otras muy aviesas intenciones. Ni se sonrojan. Considero que muchos tienen un perfil intelectual tan bajo, que piensan que los ciudadanos “nos tragamos” cualquier argumento zafio que nos venden.
Cuando estos mecanismos los utiliza “el poder de turno”, las posibilidades de escapar a estos argumentos de muchas personas es difícil; unos porque los utilizan sus correligionarios a los que les permiten todo, y otros porque realmente no tienen capacidad crítica. Frecuentemente se vende con unas siglas o un concepto teóricamente justo y de valor, para bajo su sombra realizar o solapar los mayores desmanes.
Los ciudadanos nos estamos cansando de estar en manos de tanto desaprensivo, por utilizar un calificativo suave; es como si estuviéramos viviendo la época dorada de este tipo de gente; los tenemos muy extendidos en grandes y pequeños ámbitos de poder.
Es un síntoma clave de la descomposición de nuestra sociedad. Me pregunto, si con los medios de comunicación en manos de los distintos poderes, esto tendrá alguna solución, o iremos cayendo los ciudadanos de una en otra mano pseudo-ideológica diseñada en los despachos y manejada por el grupo ideológico correspondiente. Tal vez sea el destino del ser humano. Esto es una selva, pero los depredadores, probablemente, nunca habían sido tan peligrosos y la posibilidad de defenderse de ellos tan difícil.
La única solución es educar en valores; hombres y mujeres capaces, honrados, con sentido desarrollado de la justicia social, son más importantes que las siglas que representen; con estas premisas serían fácil llegar a acuerdos. Considero que el sistema actual está gastado.
Ángel Cornago Sánchez



jueves, 6 de octubre de 2016

CRISIS DE VALORES Y EDUCACIÓN. BREVE REFLEXIÓN

IMPORTANCIA DE LA EDUCACIÓN

Estoy convencido de que educar, es una de las profesiones cuyo ejercicio lleva aparejada una gran carga responsabilidad; si no la mayor.
Educar no es enseñar conocimientos, que también; es, fundamentalmente, formar en valores de justicia, respeto, esfuerzo, solidaridad, tolerancia, humanismo... Ayudar a formar el entramado psicológico e intelectual, con el que los alumnos se van a manejar a lo largo de su vida, de lo que va a depender sus comportamientos, decisiones, lo que ellos van a aportar a sus hijos y, también, al medio social en el que se desenvuelven.
Un profesor está impartiendo enseñanza desde que entra por la puerta de su clase, con su actitud, con su manejo de las situaciones individuales y colectivas, no siempre fáciles. Es un espejo en el que los educandos se miran, sobre todo si el docente se ha prestigiado a los ojos de sus alumnos. Los educadores junto al medio familiar, tienen una importancia capital en el futuro de los seres humanos, incluso, yo diría que algunos educadores más que los propios padres, con los que suele haber frecuentemente artefactos que distorsionan la comunicación.
Conocedores de esta verdad, partidos políticos totalitarios, nacionalistas, grupos religiosos fundamentalistas, diversos poderes, tratan de sembrar en los educandos, desde el púlpito de autoridad moral y académica que se les presume y no se les discute, teorías y conocimientos, dirigidos a que en el futuro sean militantes de las ideas que ellos tratan de propagar. Muchos, incluso, tergiversan la historia y la acompañan de soflamas, de emoción, para así aumentar su eficacia.
Me parece de una gravedad palmaria intentar manipular las mentes infantiles para provechos doctrinales políticos o religiosos. Es la perversión de lo que debe ser la educación. Tenemos ejemplos sobrados en el mundo; también próximos.
El momento que vivimos es de grave decadencia en valores, que repercute en casi todos los ámbitos, con gran repercusión en los de responsabilidad sobre los ciudadanos: corrupción; obsesión por el poder como primer objetivo; líderes carismáticos muy peligrosos... Creo que, en puestos de cierta responsabilidad política, también en algunas empresas, hay muchas personas mediocres, cuyo mérito fundamental es ser amigo de un clan determinado, y su función, ser meros transmisores de órdenes superiores, cuando no, a falta de otras aptitudes, utilizar la represión y la amenaza sobre los subordinados. Las consecuencias las estamos sufriendo los ciudadanos de forma continuada.
Es preciso de forma urgente un rearme moral de la sociedad. La educación tiene un papel fundamental. Considero que el más importante junto con la familia.

Ángel Cornago Sánchez

Pupitre en el que enseñó Antonio Machado en Baeza

viernes, 15 de julio de 2016

¿VIENEN LOS BÁRBAROS?

¿Vienen los bárbaros?

            Ángel Cornago Sánchez

Roma fue el imperio más grande e importante del mundo civilizado en los últimos siglos previos a nuestra era, hasta el siglo IV. A principio del siglo V, después de muchos años de prosperidad y desarrollo, sufrieron invasiones de los  bárbaros (bárbaros llamaban a los que no eran romanos, fundamentalmente a los pueblos del norte de Europa), y el año 476 la ciudad de Roma fue invadida, lo que supuso la caída del Imperio. Entre las causas, además de la invasión, la deriva social: desde hacía muchos años la corrupción había hecho mella en aquella sociedad desarrollada, y la moral, la ética y las costumbres degradadas, habían arraigado profundamente en sus dirigentes y en la población. Además, en sus ejércitos, muchos de los soldados provenían de los pueblos conquistados, probablemente alistados con este objetivo. Se produjo la irremediable caída del Imperio.
En este momento, en el mundo occidental civilizado se están produciendo unas condiciones similares. Occidente, somos el ejemplo de sociedad desarrollada, pero en este momento decadente, corrupta, donde prima el dinero, la individualidad, sin valores sólidos; no nos movemos por ideales, lo hacemos por alcanzar bienes materiales superfluos, por la vida fácil, la explotación de los demás… En España, muchos dirigentes de uno y otro signo, dejan mucho que desear; no tienen sentido de Estado, que es su primera obligación; se mueven por intereses partidistas; intervienen en foros, en medios de comunicación, tratando temas de enjundia, con una frivolidad, sesgo y falta de responsabilidad que raya en lo inmoral, con el fin, no de aportar su visión para mejorar situaciones, sino simplemente de arañar algún voto al adversario. Hay ciudadanos que no son mucho mejores; basta observar en los foros sociales, intervenciones claramente incendiarias, con el único fin de desestabilizar la situación, sin intención de aportar su visión personal, constructiva, razonada por muy discrepante que sea. Somos una sociedad vulnerable por la decadencia de valores, y por la división interna.
Los bárbaros del siglo XXI están ya aquí. Están, estratégicamente preparados, muchos de ellos viviendo en nuestras ciudades, en una invasión silenciosa, donde se han infiltrado elementos belicosos. No tienen límites éticos, para ellos vale todo, aprovechándose de una sociedad que tiene como bandera el respeto a las libertades, algo que debe ser irrenunciable, pero que nos hace más vulnerables. Intentan dominarnos para imponernos sus costumbres, su religión interpretada de forma perversa, privarnos de la libertad, y todo ello con la fuerza que da el fanatismo de saberse ungidos por una deidad que les va a llevar a su paraíso.
El tema es muy grave. Esta sociedad tiene muchos fallos, defectos graves, pero lo que nos quieren imponer es mucho peor; es una atrocidad, y los medios son salvajes. Debemos estar preparados para hacerles frente. Debemos estar unidos para salvaguardar nuestra civilización y nuestra cultura. Con decisión, antes de que sea tarde.
Ineludible: un rearme moral.
Mi más considerado respeto, al islam, como a cualquier otra religión, a las personas que lo profesan y están integradas en nuestra sociedad, ellos también están siendo víctimas de la situación, y merecen nuestro apoyo.

Ángel Cornago Sánchez.

sábado, 14 de noviembre de 2015

LA INVASIÓN SILENCIOSA HA PASADO A LA SIGUIENTE FASE.

            LA INVASIÓN SILENCIOSA

            Ángel Cornago Sánchez

Roma fue el imperio más grande e importante del mundo civilizado en los últimos siglos previos a nuestra era, hasta el siglo IV. A principio del siglo V, después de muchos años de prosperidad y desarrollo, sufrieron invasiones de los  bárbaros (bárbaros llamaban a los que no eran romanos, fundamentalmente a los pueblos del norte de Europa), y el año 476 la ciudad de Roma es invadida, lo que supuso la caída del Imperio. Entre las causas, además de la invasión, la deriva social: desde hacía muchos años la corrupción había hecho mella en aquella sociedad desarrollada, y la moral, la ética y las costumbres degradadas, habían arraigado profundamente en sus dirigentes y en la población. Además, en sus ejércitos, muchos de los soldados provenían de los pueblos conquistados, probablemente alistados con este objetivo. Se produjo la irremediable caída del Imperio.
En este momento, en el mundo occidental civilizado se están produciendo unas condiciones similares. Occidente, somos el ejemplo de sociedad desarrollada, pero en este momento decadente, corrupta, donde prima el dinero, la individualidad, sin valores sólidos; no nos movemos por ideales, lo hacemos por alcanzar bienes materiales superfluos, por la vida fácil, la explotación de los demás… En España, muchos dirigentes de uno y otro signo, dejan mucho que desear; no tienen sentido de Estado, que es su primera obligación; se mueven por intereses partidistas; intervienen en foros, en medios de comunicación, tratando temas de enjundia, con una frivolidad, sesgo y falta de responsabilidad que raya en lo inmoral, con el fin, no de aportar su visión para mejorar situaciones, sino simplemente de arañar algún voto al adversario. Hay ciudadanos que no son mucho mejores; basta observar en los foros sociales, intervenciones claramente incendiarias, con el único fin de desestabilizar la situación, sin intención de aportar su visión personal, constructiva, razonada por muy discrepante que sea.
Somos una sociedad vulnerable por la decadencia de valores, y por la división interna. Es preciso con urgencia un rearme moral, que es la columna vertebral que sostiene a los pueblos como tales, liderada de momento por los gobernantes ejerciendo su acción, no con los sistemas caducos y que huelen a naftalina de conseguir o mantener el poder con leyes y procedimientos partidistas, sino con el designio de crear otro basado en la moralidad y la ética, con liderazgo que nos aúne, en busca de una sociedad distinta, dispuesta a conservar sus valores y a defenderse de los bárbaros que nos están invadiendo.
Los bárbaros del siglo XXI están ya aquí. Están, estratégicamente preparados, muchos de ellos viviendo en nuestras ciudades, en una invasión silenciosa, donde se han infiltrado elementos belicosos. No tienen límites éticos, para ellos vale todo, aprovechándose de una sociedad que tiene como bandera el respeto a las libertades, algo que debe ser irrenunciable, pero que nos hace más vulnerables. Intentan dominarnos para imponernos sus costumbres, su religión interpretada de forma perversa, privarnos de la libertad, y todo ello con la fuerza que da el fanatismo de saberse ungidos por una deidad que les va a llevar a su paraíso.
El tema es muy grave. Esta sociedad tiene muchos fallos, defectos graves, pero lo que nos quieren imponer es mucho peor, es una atrocidad, y los medios son salvajes. Debemos estar preparados para hacerles frente. Debemos estar unidos.
Mi más considerado respeto, al islam, como a cualquier otra religión, a las personas que lo profesan y están integradas en nuestra sociedad, ellos también están siendo víctimas de la situación, y merecen nuestro apoyo, pero debemos defendernos de esta invasión.
La invasión silenciosa ha pasado a la fase de la acción.

Ángel Cornago Sánchez.